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Guillermo Solano Figueroa
Nacionalidad:
Colombia
E-mail:
Biografia

GUILLERMO SOLANO FIGUEROA
[Departamento de la Guajira]
Una voz que empezó a forjarse desde la adolescencia con el influjo del padre poeta Gabriel Solano Vidal y el maestro poeta Lorenzo Solano Gómez. Ellos lo llevaron a los primeros descubrimientos con la palabra, convietíendole en un devorador de libros. Allá en eso años se dieron los primeros cimientos para lo que sería la obra poética más importante de la Guajira colombiana a finales del siglo XX y uno de los bardos más connotados de la región Caribe y Colombia.

Su poesía ha incursionado las más variadas formas, desde lo clásico a lo neoclásico y siempre su sustancia cantarina y pletórica de imágenes nos lleva al deleite de sentir un espíritu joven en en ebullición.

Guillermo Solano Figueroa nació en Barranca, Guajira un 17 de de octubre del año 1926, con una prolífera producción literaria ha incursionado en la pesía, la novela, el pensamien to filosófico y el ensayo. Sus libros publicados son: Surco en la arena[1991] El clamor de la fontana [1995] La pampa y el mar [1997] Camino Iluminado [1998] Yivinaca [1998] Alba sin Ocaso [1998] Conticinio Plenilunar [1999] Reflexiones de un poeta [2000] Retazos de historia barranquera [2002] Barrancas ayer, hoy y mañana [2002] Mensajes de Conducta Formal [2002] El aventurero feliz [2003] Autumnal [2003] y Pensar, hacer y vivir [2008]

Guillermo Solano Figueroa, es el primer poeta en recibir la Medalla Luis Carlos López al mérito poético en el Caribe colombiano, en el año 2004, e la ciudad de Barranquilla cuando iba a cumplir 78 años de edad. Sin duda que es un justo reconocimiento a quien tine una de las obras más cualificadas y diversas de la poética de la región y Colombia.

[Información tomada del libro: Antología de Antologías] 

 

LA LOCA

Tenía sed de caminos
y la ahogaron sus rutas.
Con su morral al hombro
de día o de noche
iba sin rumbo fijo,
comía lo que le daban
pan, cáscara o basura,
el sucio marcaba su piel
y se confundía con la nada
buscando un espejismo
que no fuera mentira.

No tenía pesadumbre,
ni origen, ni destino.
Si caminar es bueno
eso la sostenía.
Sin recuerdos,sin esperanza,
por el camino iba
y su puerto era el cansancio
que la detenía en cualquier parte
y allí se ponía a soñar.
Dejaba su carga, de fatiga,
y comenzaba de nuevo a caminar
medio dormida, como un fantasma.

Y un día, una madrugada quizá,
un carro la mató. Como un harapo
ella y su ropa sucia quedaron sin camino.
El viento movía su canasto
regaba sus jirones de miseria
despeinaba su largo cabello
y ella seguía mirando,
los caminos del cielo,
espejismos del alma
que no encierran mentira,
amor y agua bendita.

Así van por la vida
muchos menesterosos
con su alma solitaria,
itinerario incierto
que marca la fatiga
y que los espejismos
les hacen retomar
porque creen que es verdad
pero cada mentira los vuelve a engatusar.

SE ROBARON EL MONTE

Se robaron el monte y mataron la gente
y de muchos se ignora su destino final
ene ene, exiliados o desaparecidos
en la balaca gris de las grandes ciudades.
Se robaron el monte, vendieron la madera
o quemaron su cuerpo que era como esmeralda
y dejaron los ríos sin flora en sus riberas
al socolar el monte y desnudar su falda.
Se robaron el monte, destruyeron los nidos,
los pájaros no trinan, la muerte los calló,
y las flores silvestres se fueron al olvido
no hay colibríes ni abajas, el campo se acabó.

EXODO

El llano quedó desierto
sin pájaros en su cielo
y los nidos sin garganta
se deshilachan de tedio
pues se fueron los turpiales
y los han visto en la sierra,
se fueron por la violencia
contra ellos desatada
para extinguirlos cual fieras
sin respetar su belleza,
adorno en la primavera
y consuelo en el estío.

Allá los vieron cantando
se fueron sin hacer ruido
emigraron quedamente
una mañana llorosa
con gotas de lluvia leves
que refrescaron su vuelo
para aligerar la fuga,
borrar la huella en el viento
y ocultar así el sendero
de la ruta hacia el olvido,
que se convirtió en recuerdo
de una vivencia extinguida.

En mi infancia el llano era
un enjambre de turpiales
amarillos como el oro
negros como el azabache
que dulcemente con trinos
hacían sonora la vida
pero ya todos se han ido
para la lejana sierra
dejando el llano desierto
como terreno vedado
porque apagaban sus trinos
las gentes de la comarca.

Así se acaban las cosas
que hacen la vida dichosa
y va naciendo el desierto
huérfano de inspiraciones
con su soledad amarga
y sus vidas destrozadas
sin esperanza que vuelvan
a su regazo marchito
los turpiales que se fueron
huyendo de la perfidia
de los que sentían placer
en amordazar su trino.

Hoy he visto comentar
con nostalgia a algún vecino
de las cosas que se van
para nunca más volver
y recordó, conmovido
los turpiales sonorosos
las bandadas de canarios
los burros que rebuznaban
los alcaravanes tristes
con su voz de clarinete
y las campanas del pueblo
que sonaban más bonito.

Es el proceso siniestro
que a la nada nos conduce
por no saber apreciar
la sabia naturaleza
que nuestras manos resienten
con su anhelo de hacer todo
y nos va negando cosas
que ni mostrarnos quisiera
pero que el tiempo nos muestra
cuando remedio no tienen
como si de a poco el mundo
su fuerza fuera perdiendo.
El llano quedó desierto
sin pájaros en su cielo
y los nidos sin garganta
se deshilachan de tedio
pues se fueron los turpiales
y los han visto en la sierra,
se fueron por la violencia
contra ellos desatada
para extinguirlos cual fieras
sin respetar su belleza,
adorno en la primavera
y consuelo en el estío.

Allá los vieron cantando
se fueron sin hacer ruido
emigraron quedamente
una mañana llorosa
con gotas de lluvia leves
que refrescaron su vuelo
para aligerar la fuga,
borrar la huella en el viento
y ocultar así el sendero
de la ruta hacia el olvido,
que se convirtió en recuerdo
de una vivencia extinguida.

En mi infancia el llano era
un enjambre de turpiales
amarillos como el oro
negros como el azabache
que dulcemente con trinos
hacían sonora la vida
pero ya todos se han ido
para la lejana sierra
dejando el llano desierto
como terreno vedado
porque apagaban sus trinos
las gentes de la comarca.

Así se acaban las cosas
que hacen la vida dichosa
y va naciendo el desierto
huérfano de inspiraciones
con su soledad amarga
y sus vidas destrozadas
sin esperanza que vuelvan
a su regazo marchito
los turpiales que se fueron
huyendo de la perfidia
de los que sentían placer
en amordazar su trino.

Hoy he visto comentar
con nostalgia a algún vecino
de las cosas que se van
para nunca más volver
y recordó, conmovido
los turpiales sonorosos
las bandadas de canarios
los burros que rebuznaban
los alcaravanes tristes
con su voz de clarinete
y las campanas del pueblo
que sonaban más bonito.

Es el proceso siniestro
que a la nada nos conduce
por no saber apreciar
la sabia naturaleza
que nuestras manos resienten
con su anhelo de hacer todo
y nos va negando cosas
que ni mostrarnos quisiera
pero que el tiempo nos muestra
cuando remedio no tienen
como si de a poco el mundo
su fuerza fuera perdiendo.

EL RANCHERIA

En la solemne música del río
que ameniza la danza de los peces
una sutil sonoridad de estío
preludia estertores y vejeces.

¡Hermoso Ranchería! cuando creces
inundas y doblegas el plantío
pero el maltrato, que tú no mereces
va agotando tu antiguo poderío.

Se acabó tu ictiológica riqueza
tus riberas parecen un erial
y declina tu mágica belleza.

Es tan grave y patético ese mal
que sólo si te hacen la represa
volverá tu pujanza a ser igual.

ANTEPENULTIMA

Sandunga lúbrica
exótico cántico
lánguida luna
tétrica fronda.

Rústica loma
límpido arroyo
fétido fango
pérfido balance.

Séquito armado
diáfano cielo
pútrido remanso
inhóspita montaña.

Clásica melodía
sancocho trifásico
pésimo augurio
tácito empeño.

Armónico despliegue
terrorífico grito
trámite loco
pírrico debate.

Simétrico montaje
estúpido paciente
sistemático error
retórica vibrante.

Húmedo plantío
tónico mensaje
público amorío
drástico rugido.

Paupérrima zona
paralítica ola
ínfima tarea
trágica ruta.

Histérica charla
diabólico pacto
rítmica canción
metáfora ocurrente.

Esférico cumbión
folclórica función
famélica emoción
límpida estancia.

Traslúcida ventana
indómita fontana
célebre carnaval
cálida fiesta.

Ágape suculento
intrépida jornada
explícita expresión
vernácula canción.

Réplica de la noche
cúspide del ensueño
crisálida naciente
libélula estridente.

Élitro bullicioso
cándido peregrino
ósculo temerario
víctima improvisada.

Cómico fracasado
tímido enamorado
bálsamo ennegrecido
mútila orfebrería.

Émulo sin rival
icástico paisaje
rútila pedrería
dinámico rastreo.

CUENTO SIN VOZ

Mi madre era un cuento azul
que ella misma me contó
cuento de amor y ternura
que su muerte disipó.

No puedo contar el cuento
mi madre se lo llevó
porque el cuento era su vida
y esa vida se acabó.

Digo que era azul el cuento
que mi madre me contó
porque en su final partida
en el azul se perdió.

Diluido en el cerúleo
no lo puedo repetir
cuando terminó esa vida
se murió el cuento también.

El cuento era su destino
el cuento era su vivir
ella misma era ese cuento
paradoja, unión feliz.

Es que una vida tan buena
sólo un cuento puede ser
tan extraño en este tiempo
que nadie lo puede creer.

Vamos a vivir del cuento
que mi madre relató
vivirlo sin recordarlo
fuente es de dicha y amor.

Como ahora quiero narrar
de esa vida que era un cuento
nó, era un cuento y una vida
y ambos de aquí se alejaron.

Sí, ellos volaron muy juntos
cuento y vida ¿ Adónde están?
deben estar en el cielo
¿ Quién puede el cuento contar ?

Cómo se mueren las flores
cómo se diluye un cuento
cuando efímera es la espiga
sobrevive la simiente.

Las madres quizá son hadas
como aves de una leyenda
que nadie sabrá contarla
sólo ellas con su excelencia.

Las madres tejen un cuento
con hilos del corazón
y la plástica de un sueño
con tintes de luz y amor.

Y como la madre es una
su imagen no se repite
se va con ella a la tumba
que borra el cuento y la vida.

Y si yo les cuento un cuento
será otro, malhaya el día
en que aquel se fue al olvido
y murió la madre mía.

TODO LO TUYO ES GRANDE

Tienes la tierna voz de la mañana
cuando apaga la noche y la sepulta
con un canto de flores y de luces
para que el sol nos muestre la montaña.
Tienes un raro encanto de lascivia,
un dulce caminar, voz de sirena,
tus labios son de fuego, tibia llama
donde nunca hace frío para el amor.
Y si es cálido el sol de tu mirada
donde imágenes claras amor brindan
cómo será la posesión extrema
en el deliquio de tu cuerpo amar.
Penetrar en tu cuerpo como vino
que te llene de mágica ilusión
tus senos disfrrutar, besar tu boca
y decir con ardor ¿ para qué más?

GUAJIRA

Tierra de dunas, cactos y trupillos,
carbón y sal, de gas y dividivi,
emblema de energía que el sol genera
lujurioso vergel de mar y luna,

Undívago arenal, artesanías,
cereza, pichigüel, mujeres bellas,
llamadas en su lengua majayuras
cuya voz es canción embrujadora.

Cuando tus noches claras iluminan
la pampa y se derraman los luceros
la chichamaya rompe tu silencio
y estremecen su carne tus beldades.

La tambora se traga el horizonte
y el lúdico festín insomnio causa
lo mismo que a los pájaros silvestres
que sin sueño nos brindan sus gorjeos,

Guajira cuyo amor es trova errante
como su brisa de la arena hermana
y que juntas hilvanan al desierto
un vestido de amor azul intenso.

El indio, claro ejemplo de cultura,
sin tener un tratado con la ciencia
sigue firme en la paz de sus costumbres
indiferente, activo y solidario.

La india, incansable tejedora,
cuya pobreza nunca la amilana,
teje, cose, cocina, nunca cesa
de ser en el hogar luz y excelencia.

¡Guajira! para amarte yo he nacido,
¿ y qué mejor destino que adorarte?
besar tu suelo y admirar tu cielo
con plenitud de amor en la conciencia.

LOS MAIZALES

Cuando vuelvan los maizales
A ver paz en sus espigas
Y el campesino en su grano
Vea un futuro de abundancia
No veremos niños tristes,
Ni la tierra desolada,
Lo que impide la contienda
Que ojalá pronto pasara,
Para que Colombia cante
A la redención deseada.

LAS HOJAS

Las hojas son alas vivas
con calor de primavera,
son libélulas cautivas
del jardin y las praderas.

Seres de extraño destino,
algas de río misterioso
que recubren el camino
y ponen el valle umbroso.

Son de las sombras el alma,
del céfiro son el nido,
son mariposas en calma
de uniforme colorido.

Augurio de bienandanza,
preludio de miel y grano,
verde voz de la esperanza,
glauco dédalo de manos.

IMMORTALIDAD

Letra por letra
sílaba por sílaba
palabra por palabra
hoja por hoja
libro por libro
se consumió en la llama
la amada biblioteca
de Pablo, voz de América.

Si eso fue con Pablo
¿qué importa lo demás?
y con Pablo ya muerto
el cuerpo carcomido
sin ardor en la sangre
sin voz en la garganta
sin armas en la mano
vencido por la muerte.

Como quien dice
Muera la poesía!
Abajo la elocuencia!
Maldita la libertad!
Viva el fuego asesino!
Como quien ama la noche
para esconder la culpa,
como las hienas en su impiedad.

Pero la voz de Pablo
se diluyó en el mundo
sin que nadie su fuerza
pueda disminuir
no se perdió una sílaba
ni una gota siquiera
tenía enchufes astrales
con la inmortalidad.

BOLIVAR

Bolívar en los llanos y las cumbres
volaba como águila bravía
quería la libertad
para que el yugo hispano
no fuera en esta América
como eterna coyunda,
augurio de opresión.

Cruzaba heladas serranías,
inmensos ríos, largas llanuras,
anchos mares, penosas vías,
oteaba con recia certidumbre
la luz de un mundo nuevo
y su firme propósito idealista
era crearlo, dueño de su destino.

Culminó su tarea
como un gigante, ileso,
ni espadas, ni balazos,
ni indómitos caballos,
de su sangre valiosa
las gotas dispersaron,
pero la ingratitud minó su alma,
su sueño destrozó, cambió su mundo,
de espacio gigantesco,
por uno reducido,
escuálido y pequeño.

Era águila en las cumbres,
en el llano era un tigre,
un delfín en el agua,
un león en el combate.
Pero perdió una guerra,
con muchos insensatos,
torpes y desleales,
que, arruinada su vida,
le negaron cariño,
lo dejaron muy solo.

Efímero laaurel, traición,
vileza, humano yerro,
que la historia sensata desaprueba
para elevar el genio sempiterno
al solio que enaltece su memoria
donde, invicto y glorioso,
por la senda transita
de la inmortalidad
mientras sus detractores
sin voz ni pies, no se levantarán.

LA FINQUITA QUE ANHELO

Un molino de viento, 300 cocoteros
una vaca, una yegua,
un caballo tranquilo,
un jardín, una casa,
y un florero en la sala
para poner las rosas.

Es la finca que quiero,
sin perros y sin gatos
con una pajarera
y un gallo que me avise
que ya la madrugada
vierte su azul fragancia.

Unos palos de mango,
de ciruela y guayaba,
maticas de tomate y ají para el sancocho,
un cenacho repleto de frutas tropicales
y una hamaca en el patio
para escuchar el viento.

¿Qué más pedir para una vida buena?
la luz de una mujer en la casita
y unos niños que charlen con la luna
para que nunca el pan desaparezca.
Que pájaros invadan el alero,
que la lluvia nos preste su bonanza,
que haya mansos corderos
y un bombillo de luz
para ver la esperanza.

PRIMAVERAL

Al compás de nidos musicales
Las hojas con su silbo sonoroso
Preludian la radiante primavera
Que se personifica en los ramajes.

El orto con su baño de rocío
Y su efímero brote de frescura
Convida a un eternal sueño de olvido
Balsámico de frondas y alquería.

Las flores y la tarde se confunden
En leve conjunción de aroma y cielo
Vienen los arreboles a las rosas
Y las rosas se trepan a las nubes.

La brisa se desgalga de la sierra
Y el río musita adioses de viajero
Pasan las mariposas por el prado
Y se posa el crepúsculo en los cerros.

Barrancas, 18 de diciembre de 1947



Se enamoró la lluvia de tus senos
Y de tus pies se enamoró el rocio
Y en la cascada de tu cabellera
Despeinaba la luz undoso río.

En blanca techumbre de tu frente
Tus ojos la llovizna iluminaban
Y en tu rostro la lumbre evanescente
De un lucero que envidia tus miradas.

Para amarte nacieron mil luceros
Que viven lejos para no abrasarte
Pero te envían su luz que en los senderos
Te convierten en reina del paisaje.

Si la lluvia en tus senos se evapora
Y el rocio en tus pies mueve tus pasos
Tendrás luz y calor a cada hora
Para un inmenso amor en tu regazo.

CABO DE LA VELA

Cabo de la Vela verde
con barcos de blanca vela
con aves de vela negra
con peces de plata y perla.

Sin color de maquillaje
con tu icástico esplendor
tus aguas sobre la arena
mecen su canto de amor.

Cabo de la Vela ardiente
pones fuego al corazón,
tu salitre marinero
tiene estimulante olor.

En ti veo el infinito
regazo de la hermosura
engastado en dulce trino
de caracol y querube.

Te lanzo cual barcarola
esta mi humilde canción
como plegaria a tus olas
que tienen algo de Dios.

Verdes velas que se quedan
blancas velas que se van
pájaros que van y vienen
y un indio que va a pescar.

La resaca bambolea
un pelícano pirata
que con su pico rastrea
los pececillos de plata.

Piragua contrabandista,
chinchorro, playa y arena
y atado a recuerdos tristes
un cayuco se desvela.

Biografía:


guillermosolanof@hotmail.com

 

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