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Wilfredo Dorador Astudillo
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia

GAVIOTA

Estos ángeles del día no se cansan de jugar
van tras una gaviota por la orilla de la mar.

Cuando encuentran un crustáceo
o una concha blanca por la sal,
de inmediato es para ellos
¡una perla!, ¡un tesoro!
o un secreto que guardar.

Estos ángeles del día no se cansan de jugar
van tras una gaviota por la orilla de la mar.

¡De pronto,
estremecido el océano en sus cimientos!,
cargados los faluchos de tesoros…
…esos ángeles del día
ya son hombres de la mar.
[El Alfarero del Tiempo]

SOLSTICIO

Sin edificar una palabra;
sin alguna rima resonante,
sin la impronta de un verso coloquial;
sin la reiteración de una epanáfora,
el abuelo era un poeta.
Un gesto suyo: estrófica decisión de laboriosas voluntades.
Una señal en sus pupilas:
solsticio de una metáfora encubierta.
El silencio puro era tan suyo
como la verídica soledad que es la pureza
y que sólo se fragua en las horas intestinas del trabajo.
Sus “proetas” proletarias: galvánicas evocaciones a los años de otros mares;
[marítimas moradas de gente nuestra
vivificando sus vidas ya pasadas];
como se sucede la uva en los racimos;
como el advenimiento del amor en el verano;
como el carbón y los leños enrojecidos del invierno.
Sin el sello frutal de un verso apasionado;
sin escribir siquiera una palabra
el abuelo Pedro, era un poeta.

Poseía las llaves memoriales del resplandor futuro.
En días torrenciales de rústicas rosas en la nieve
me enseñó a desclasificar el archivo diario de la vida.

Sin un soneto singular;
sin alguna oda adosada
al muñón que irradia el sufrimiento;
y en todo su andar de reencontradas almas;
como un poema desafiando las otras cumbres,
como todos vosotros: manantial minero;
mi abuelo, Pedro,
era un Poeta!
[Universo sin orillas]

GIRASOL

Después que me besaste
ya no tuve sufrimiento ni agonía.
Hace tantas noches alguien vino
y nos sacó del ciego encanto.
No era el silencio de la nada.
Sólo un sueño y esperarte como a papá
sofocado de tronaduras y cansancios.

De mi nada se llevaron,
ni mis chalitas domingueras,
ni mi overol tamaño de ser niño;
y el bolsillo del turrón: un ojal de aquellos tiempos.

“Yo era el girasol girando entre tus brazos”

De verdad, después que me besaste
ya no tuve sufrimiento…
…pero, estos ‘huesitos’míos
expuestos a la intemperie
se escarchan con la noche, se calcinan con el sol;
son los restos de tu hijo ultrajados en la pampa,
exilio de algún dios.

Vinieron hace tiempo, los ladrones;
¡mamita mía!
a perturbar toda la sal
de mi dolor.
[Cementerio niños. Oficina Chacabuco]

biografia:
Wilfredo Dorador Astudillo
, estudió en la Escuela Normal de Copiapó, y en varias Universidades en CHILE. Ha obtenido los Premios Poesía y Educación de la Región de Antofagasta en dos ocasiones. El Premio Salar del Norte de la Poesía. Premio a la Poesía Medio-ambiental de Copiapó. Premio del Concurso Nacional de Poesía en Homenaje a Gabriela Mistral. Premio de carácter nacional: Poesía de los Profesores de Chile [Colegio de Profesores-Sech y Consejo Nacional de la Cultura]. Editado por la Editorial Magisterio. Ha sido premiado también por la Editorial Alfaguara en concurso de cuentos. Ha sido Becario de CONICYT y del MINEDUC. Ha realizado un Diplomado Internacional en Comunicación Escrita. Cátedra UNESCO: Chile, Universidad Católica de Valparaíso –Colombia, Universidad del Valle de Cali.

wdorador@yahoo.com

 

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