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Osvaldo Palladino
Nacionalidad:
Argentina
E-mail:
Biografia
La estupidez de las guerras

Para uno que ha viajado un poco,
Y conocido diferentes culturas,
En diferentes pases,
de tendencias polticas dismiles.
Y ha observado todo
con los ojos vidos
de cualquier turista,
Uno que es una especie
de ciudadano del mundo,
Ha sacado conclusiones
de que la gente comn
es igual en todo el mundo...
Ha visto que no existe ninguna
“Civilizacin Perfecta”,
Porque todos,
en mayor o menor medida,
son esclavos de un sistema,
Y buscan desesperados,
la supervivencia cotidiana,
para mantener dignamente
su calidad de vida.
Es fcil adivinar
que las guerras no son otra cosa
que el producto de mentes enfermizas,
que las inventan y las promueven,
por ambiciones polticas,
O por simples cuestiones econmicas,
sin importarles el precio
del sacrificio de vidas humanas.
Total ellos nunca participan,
slo las juegan a la distancia,
desde la seguridad de sus despachos,
Argumentando cualquier excusa
para inflamar la llama nacionalista,
y justificar las muertes [ asesinatos].
A veces sus motivos son religiosos,
Otras veces disputas territoriales,
O la explotacin de recursos econmicos,
que no tienen mucho sentido
Para la gente comn,
porque a ellos no les modifica
su calidad de vida cotidiana,
Al contrario se la desprecia,
porque son ellos los que cargan
con el costo de las prdidas...
Y cada da,
a pesar de todas las guerras,
es mayor la brecha
de la injusticia social,
entre los ricos y los pobres.
Esto demuestra la inutilidad,
La hipocresa de los falsos profetas,
Y ms que nada,
La estupidez de las guerras.

[Agosto 2002]

DESTINO

Existe dentro de mi ser
Una pena inmensa
Que me acongoja
Es sta condena perpetua del silencio,
Un calvario que nunca
Podr resolver,
Una pesada carga que ha
Condicionado mi vida para siempre.
Ser que aun dentro de mi mente
Persiste la memoria fresca
De algn sonido Aejo de mi infancia...
Aor la msica que alguna vez
Arrull mi cuna y que fue
Compaera de mis juegos infantiles,
El amor de las voces queridas
Que han callado para siempre.
Es el destino que me marco impiadoso,
Imposible torcer el curso de la vida,
Intil bregar contra la corriente,
Lo mejor es resignarse y dejarse llevar...
De vez en cuando, la melancola
Por lo que pudo ser y no fue,
Resurge dolorosa y punzante...
Es el destino de cada uno,
Es la vida misma...
Sin embargo sobrevivir...

.

EL VERDADERO SILENCIO

Slo los que lo sufren
conocen el verdadero silencio.
Para ellos las cosas son simplemente
elementos que se mueven,
bocas que gesticulan,
risas sin carcajadas
la tristeza en las lgrimas
y en los rictus de dolor...
Un montn de sensaciones
vacas de sonido
y vivas en los gestos...
Una cabeza que gira,
un movimiento repentino
en la gente que nos rodea,
es el testimonio del ruido,
del sordo ruido que no omos...
La ausencia del sonido
nos ha hecho perspicaces y sensibles,
pendientes de las actitudes y los gestos,
esos signos vitales que nos ayudan a sobrevivir...
Slo los que lo sufren
conocen el verdadero silencio profundo,
que es como un tnel a oscuras
en el cual vislumbramos la luz,
pero nunca la alcanzamos...
Por suerte la imaginacin es nuestra aliada,
ella pone voces y dilogos en la televisin muda,
ella pone ritmo al movimiento de los bailarines,
sin ella no s que sera de nosotros...

La contemplacin nos ha hecho agudos,
a travs de los gestos de los rostros,
sabemos cul es la naturaleza de las situaciones,
compartimos las penas y compartimos las alegras...
Finalmente el silencio es nuestro aliado,
aprendimos a convivir con l,
aprendimos a disimularlo...
Slo los que lo sufren,
saben el verdadero significado y contenido del silencio,
el es como un tnel a oscuras
en el cual vislumbramos la luz,
pero an conservamos la esperanza
de que algn da la vamos a alcanzar...

.

A UNA MUJER SOADA, APENAS VISLUMBRADA...

Tu pelo es como una cascada que fluye
Y se adivina fresca...
Tu sonrisa es una brillante luz que
Opaca al sol...
Tus dientes que se perfilan graciosos,
Son como estrellas rebeldes que
Se niegan a irse...
Tus ojos son como dos luceros que
Brillan con luz propia y nos encandilan...
Tu presencia es un halo vaporoso,
Como los sueos de los que uno se niega
A despertarse...
Tu femineidad es un rasgo que paseas
Y orgullosa manipulas, consciente de
Tu fuerza...
Es imposible que pases desapercibida,
Lo sabes y lo disfrutas...
Tus manos son otro rasgo distintivo,
Lnguidas y esculpidas en mrmol,
Coronadas en puntiagudas uas,
Armnicas y brillantes...
Tu andar gracioso y bamboleante,
Es una pualada al corazn...
Eres una mujer soada,
Una mujer apenas vislumbrada...

.
.

 

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