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Carmen Rojas Larrazabal
Nacionalidad:
Venezuela
E-mail:
Biografia
ES INVIERNO EN EL ALMA

'Me dejas como una sombra al lado del camino.
Y es invierno en el alma;
Y no llueve,
Y tengo miedo de morir sin haber conocido Paris de tu mano...'


Pepe Sanchez

Es Invierno en el alma.
Estos atardeceres van quemando sus les
entre los incandescentes rojos del recuerdo.
En despedida inhospita, te habito,
en un sagrado ritual de pasion irreverente,
en el ultimo grito que susurra un beso
cuando debe morir sin conocer tus labios
para tan solo desangrar de olvido
entre los ecos idos de tu frente.

Es invierno en el alma.
Y hoy pierde su razon, el horizonte,
no se hasta donde viajan sus tristezas,
solo se que la mia en ti se queda
detras de cada lluvia que aun no llega
y en el ultimo abismo de tus noches.

Es invierno en el alma.
Y han callado a mil voces, tu mirada,
deshilando los hilos de mi entrega,
hasta el fondo de un sue#o que se queda,
bajo el llanto de los pasos que se marchan.

Es invierno en el alma.
Y no tengo respuestas para el aire
que se niega a respirar tu adios,
que me roba la brisa-altura de tus cimas
y me lanza al valle-olvido donde casi siempre
agoniza el corazon.

Es invierno en el alma.
Y escucho los sonidos lacerantes de tu angustia,
me encuentro en los abrazos de tu aliento
tras la magica palabra que apresura los silencios
para que cada herida vaya desnudando sus verdades
y salvarme asi, de esta lluvia que te busca.

Es invierno en el alma.
No estas solo bajo nubes grises,
ni ha llovido sin testigo en tus caminos,
en tus huellas y en tu invierno, sobrevivo,
anhelando tu agua fresca en mis raices.

Es invierno en el alma.
Y no te olvido.
Ni que mojen la memoria de tus besos,
ni que llueva a puro fuego en tu silencio,
ni que se declare de oto#o el frio invierno
para encender los colores de tu ausencia.

Carmen Rojas Larrazabal

Nuestra Cena con Un ngel

Encontr anclado en el tiempo
Un atardecer lejano,
Con su capitan JuanGriego
A quien sorprend pescando.

Una cena junto al mar;
Los nios iban brillando,
Con pinceladas de sal
Que El Caribe haba pintado.

De repente una figura
De muy menuda presencia,
Nos peda con urgencia
Las sobras de nuestra mesa.

Se detuvo aquella escena,
Con su sol anaranjado,
Con sus barquitos de perla
Y sus recuerdos anclados.

Todos los reconocimos:
Un ngel haba llegado,
Tena vergenza al pedirnos,
Mas el era el gran regalo.

Nos dijo, yo no hago ruido,
Comer abajo en la acera,
Y masticare escondido
Para que ustedes no vean.

Ms como darle las sobras
De nuestra miseria humana,
Si hemos anclado sus horas
A tan injusta batalla.

Con lgrimas en los ojos
Lo invitamos a la mesa;
Fuimos testigos de un rostro
Al que todos se asemejan.

El tena nueve anos,
Mi hijo cedi su cena.
El se llamaba Gerardo:
El de las alas de seda.
Comi todo frente a el,
Como saciando su sueno,
Y algn da llegar a ser
Un pescador de JuanGriego.

Su padre venda zapatos
En una tienda del pueblo,
Pero deca que pescando
Se aseguraba el sustento.

Ni por su ojito derecho
Entraba el atardecer,
El deca que estaba ciego,
Ms ese es su parecer.

Si nos negamos a ver
El hambre de sus caminos,
El ciego de proceder
Es culpable de su olvido.

Estamos ciegos de alma,
Reyes de un reino vaco.
Nos ve con alma descalza
Este angelito perdido.

No te olvidare Gerardo,
Pues te has quedado por dentro,
Ya no en un puerto lejano,
Sino en ardiente recuerdo.

Su llama forjara sueos,
Y esa anhelada respuesta,
Que dibuja el frgil vuelo
De tus alitas de seda.

1-19-08

Alitas de Seda

Vuelo etreo que vislumbra
Un cielo azul de justicia,
Sin tanta nube que cubra
El sol que hay en tu sonrisa.

Tus huellas siguen buscando
Caminitos de esperanza,
Donde anochezca tu llanto
Sobre el pozo de la nada.

Pues vamos sobre la marcha
Ondeando nuestra bandera,
Mas sus colores no alcanzan
A desmentir tu tristeza.

Suficiente es para m,
Que al ritmo de tu silencio,
No te permita decir
Que has pagado un alto precio.

Por mi triunfo sobre el mundo,
Y mi logro material,
He acortado tu futuro
Sin dejarte preguntar:

Hacia donde van tus pasos
Caminante de mis das,
Que incendias mil pies descalzos
Para que nadie te siga?

Yo quiero seguir tu rumbo
Tras mi derecho a vivir;
Entre hambre y ruido no escucho
Lo que tratas de decir.

Que lamentas mi tragedia
Y deseas mi buena suerte,
Aunque perturbe la cena
Que solo tu te mereces?

Pero me han dicho en el cielo
Que pertenezco a esta tierra,
Mas que le espera arduo vuelo
A mis alitas de seda.

Soy ciudadano del mundo,
Por que olvidas mi tristeza?
Si cuando tu hablas yo escucho
Por que no escuchas mi pena?

Prometiste no olvidarme
Con el sol atardecido,
Que preludiaba tu viaje
Sobre mi sueno infinito.

Podrs abrir un espacio
En el estante de libros,
Para recordar los pasos
Que cruzaron mi camino?

O incendiaras otro invierno
Y abrigaras a algn nio,
Que te pida un buen sendero
Para sus pasos perdidos?

Reconocers mi cara
En algn puerto lejano,
Y harn eco mis palabras
Cuando te pidan sus manos?

1-20-08

Sumando sendas
Homenaje a mi Maestro de siempre.

Como suma el amor su savia pura,
Desde el eje inicial de su existencia,
Como suma el ro, mar y horizonte,
As mis pasos quieren sumar sendas.
Miguel Ramn Utrera

Mi oracin se confiesa
En su rincn de verdades desnudas,
Aorando un rumbo claro e infinito,
Ms all de estas piedras que me escuchan.
Sonad la diana de mis claros das,
Sumad al aire mi esperanza oculta;
Como suman los lirios, blanca historia,
Donde mis sueos a Tu amor se suman,
Como suman las alas, mariposas,
Como suma el amor su savia pura.

Se calienta en los techos
El lenguaje que fragua horas eternas.
Sudor y polvo vestidos de arcilla,
Van sobre el torno transmutado en tierra:
Y desnudos de historias peregrinas,
Agonizan los sueos que me quedan.
Decidle al Alfarero universal
Que se agrieta mi sed de beber sendas,
Que ha aorado mas agua esta vasija
Desde el eje inicial de su existencia.

Decidle que hay caminos
Que agonizan de sueos y de norte,
Que constelo mis versos fugitivos
Sobre el cielo estrellado de Sus noches.
Por cada estrella fugaz , una muere,
Dejando un simple adis de mil colores:
Cada uno de mis sueos se rebela
A morir, desmayado de ilusiones,
Y quisieran sumar vuelo y quimera,
Como suma el ro, mar y horizonte.

Hasta el ltimo canto
De su voz desafiante, se rebela,
Y en la aldea, el eco fiel a mis preguntas
Que atento adivinaba las respuestas,
Ni siquiera me responde como antes:
Solo calla y me mira con tristeza.
Que detiene mi barco en este puerto,
Si he aorado arribar a nuevas tierras?
Sumando sol y presentidos mares:
As mis pasos quieren sumar sendas

biografia:
Dra. Carmen Rojas Larrazabal

Nacida en Venezuela, publique a los 15 anos de edad, bajo la guianza intelectual de Don Miguel Ramon Utrera, Premio Nacional de Literatura. Resido en Los Angeles California desde 1982, y he publicado en varias revistas y participado en multiples penas literarias.
Actualmente preparo un libro llamado 'Reloj de Arena', el cual sera publicado en dos meses.

CDuran3667@aol.com

 

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