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Antonio Leal
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

HAY UN LUGAR

Hay un lugar,
donde los peces sonoros
se hunden transparentes en el aire,
donde crezco de tallo fijo,
en donde no somos
más que una caricia redonda que no cae,
que de por sí nos situamos
en la lágrima más próxima al olvido.
Pero nada de esto dijimos entonces.
El día quema sus últimos ropajes,
y llegamos al lugar donde pierde ligereza la marea,
donde antiguos caímos rotos de mirarnos,
de ser sinónimos de palabra y acto,
de cohabitar somnolientos
el tambor más alto,
y después de la llaga en turno
y del oleaje más íntimo,
lucir la señal,
la indumentaria donde anida frágil la palabra.

Ahora yo sólo sé
que las madreselvas madurarán
detrás de la memoria.
Que los árboles huirán turbios
en las manos del viento.
Que desde aquí,
en la hora non de las aguas perdidas,
antigua,
lentamente,
el mediodía revoloteará sobre la mesa.
Hoy llueve
y solo soy el único vigía en el naufragio

ANTONIO LEAL.
[Del libro \'Poemas provinciales\']


EM ALGUM LUGAR
Tradução de Marìa Josè Limeira

Há um lugar,
onde os peixes sonoros
submergem transparentes no ar,
ali onde me elevo altaneiro,
onde não somos
más que uma carícia circunflexa que não cai,
e assim nos locupletamos
na lágrima mais próxima do esquecimento.
Mas, nada disto explicitamos então.
O dia queima suas últimas roupagens,
e chegamos ao lugar onde a maré perde a força,
onde antigos caímos em andrajos de mirar-nos,
como sinônimos de palavra e ato,
de coabitar sonolentos
o tambor mais alto,
e depois da ferida em turno
e da ressaca íntima,
fazer brilhar o sinal,
a indumentária onde mora a frágil palavra.

Agora só eu sei
que as madressilvas amadurecerão
no fundo da memória.
Que as árvores desertarão confusas nas mãos do vento.
Que a partir daí,
na hora crucial das águas perdidas,
muito antiga,
lentamente,
o meio-dia revoluteará sobre a mesa.
Hoje chove
e sou eu o único sentinela do naufrágio.

[Do livro \'Poemas provinciales], Ed. El taller del Poeta, Pontevedra, España, 2004.

DÍA LUNAR DE LA SIRENA AGLÁOPE. SONETO

allí he oído a las sirenas cantándose una a otras-
No creo que canten para mí.
Las he visto cabalgar sobre las olas, mar adentro,
peinando los blancos cabellos de las olas revueltas
cuando el soplo del viento vuelve el agua blanca y negra.
T. S. ELIOT

Día lunar, día mandala, larva
de un Dios que encabalga las hinchadas
olas. Gajo de luz, deshilachadas
horas donde navega el alma torva.

En áncoras de luz, ora proterva,
es el día que avanza en marejadas,
solo de sí, juntando malheridas
que mellan hacia el fondo y nadie observa.

Dies irae de la Diosa arcana
[de los senderos de la luna
rala], hembra menguante, pez, sirena:

es ella quien peina su cabellera
espesa y vaticina en la escollera:
¡solo y sin naves, Ulises regresa!

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EL LAY DE LA SIRENA REDNE ENFERMA

El día pasado, cuando el Almirante iba al Río de Oro,
dijo que vido tres serenas que salieron bien alto de la mar,
pero no tan hermosas como las pintan, que en alguna manera
tenían forma de hombre en la cara. Dijo que otras veces vido
algunas en Guinea, en la costa de la Manegueta.
Cristóbal Colón, Diario, 1er. Viaje a las Indias, 9 de enero de 1943.

Abrir los ojos aquí, cuando el tucho,
entre aplausos, a mitad de la carpa,
atado como siempre a un sucio
cordel, urbano, útil y capaz
de fumar ante todos un cigarro,
ya olvidó el atabal de la foresta,
cuando era un libre y simple saraguato,
en su memoria ya no está la selva,
el jelengue de andar entre bejucos,
ya no tiene mesa de ramas limpia,
ni el mullido dormitar en las copas
de los árboles que hoy el pavimento
quemó en holocausto a las ciudades.

Abrir los ojos aquí, en la hora
que el vaho de la niebla se levanta
y no ver al danto* comer los brotes
de la yerba creciendo en el camino.
Abrir los ojos aquí, en el recodo
del estuario, en donde sobrenada
en aguas macilentas, cual sirenas,
una inerme manada de triquecus*.
¿Son reductos de aves del paraíso
que empollaron sus huevos en las olas?
¿Acaso espejismos en la mente
de marinos, antiguos vogavantes,
que por la mar océana anduvieron?

¿Virgin-mátrix del mascarón de proa
de aciagas naves que hirieron los mares?
¿O eres tú, quizás, oh musa, pastora
de mi canto, diluvial dona d´aigua,
idolina, matriarca babilonia,
quien, como antaño, llamas a los hombres
de insanie memoria, porque ahora
eres el náufrago, la que se ahoga
como deidad en nichos de esqueriquias,
que tienen cola y no son sirenas?
Abrir los ojos aquí, en el estiaje...

Terminología:* danto, especie de tapir americano en la zona del caribe.
* triquecus, manatí, lo que vio Cristóbal Colón nadando en aguas del caribe.
Antonio Leal

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CANTA LA SIRENA TELXÍOPE EN LOS OBENQUES

Que eres mi timonel, que eres la guía
de mi oculta sirena cantadora,
escrito está en la frente de la proa
de mi navío, al sol del mediodía.
Rafael Alberti
Obenque,
sustantivo masculino,
marino;
cada uno de los cabos gruesos
qu escapillan en la cabeza del palo
o garganta sobre los baos.
Enlistado en la página sin numeral
mil veintiocho del diccionario completo
de la lengua española de M. Rodríguez-Navas,
nueva edición de Saturnino Calleja,
casa fundada en mil ochocientos setenta y seis,
Madrid,
sin fecha de edición,
con vocabulario general,
doble número de artículos que los diccionarios usuales,
incluido el de la Academia Española,
con definición y explicación
de las varias acepciones de cada término,

THALASSA: EL CANTO DE LAS SIRENAS 34

Tecnología científica,
artística,
industrial,
comercial
y mecánica;
con vocabulario de ideas afines,
sinonimias
y etimologías analizadas;
del fr. hobenc,
del m. sign.
del hol. hobent,
de hoof: cabeza,
y bant, atadura.
Baos son las vigas que sostienen los puentes del navío.
Escapillan,
es la glosa que oyó Rodríguez-Navas
y que el viento del olvido en sus páginas borró.

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LAS PALABRAS DE LA TRIBU

Oìd, nosotros venimos aquì por legiones
y entonamos armoniosos cantos
cual corresponde a las sirenas.
Goethe.

Hay palabras que las musas prefieren
mejor que hubieran quedado àgrafas,
en la dura niebla flotando aladas

entre los cordajes de las cubiertas
de viejos navìos que nunca zarpan
a ningùn sitio. Como endebles puentes

levadizos que invocan al silencio.
Romas e inasibles en la teurgia
del verso. Como hostias de cazabe

sofocadas entre las brazas fatuas
de cèlebres rapsodas. Tan flèbiles
como alas de mariposas nocturnas

bebiendo en el estanque del poema.
palabras que nadie sabe por què
lo dicen todo si nos son nombradas.

Palabras de cacerìa mayor,
que en inùtil ordalìa la tribu
encuentra en los apriscos de la nada.

Petroglifos
inauditos de tiempos de la esfinge
que el bardo escucha entre vigilia y sueño.

Su diatriba proviene de grimorios
perdidos: sòlo sirven para el reso
que se oye como un canto de sirenas.

Om, mani, padme, hum, son como enigmas
que le salen al paso al poeta
cuando a solas deletrea el universo.

Son aquellas palabras que oyò Lilith
en el àrbol lleno de ojos que nunca
parpadean. Sirena-diosa-virgen,

oh madre, oh señora de la noche,
dama del lado oscuro de la luna,
con tus vestales manos dame el canto.

ANTONIO LEAL.- 30 de agosto-6 de noviembre del 2005

En su redacciòn final, estos dos poemas pertenecen al libro inèdito El canto de las sirenas en su fase de preparaciòn.

LA SIRENA ATARGATIS

De Satán o de Dios, ¿qué importa? Ángel o Sirena,
¿qué importa, si tú haces -hada de ojos de
terciopelo,
ritmo, perfume, fulgor, oh mi única reina-,
menos horrible el universo y menos pesados
los instantes.

Ch. Baudelaire

Ella, quien tiene templo en Azoth,
que fue temida en las costas de toda
Palestina, con profesos misterios
de agua regia en Gath y en Ascalón,
en su torre de marfil, la primera
runa unigénita de las mareas,
la Gran Madre que al hombre ata de lejos,
la sirena amiga de naufragios
de opalanda cabellera, Atargatis,
¿es la diosa que canta desde el mar
que bate eternamente en las clepsidras?
¿Es ella la que Es, la inefable
y febril musa del poema absorto,
por la que el poeta adivina el curso
que deja el ave al cruzar el cielo?
¿Acaso ella, la hija de las olas,
reina invicta del peine y del espejo,
soltó a morir de fatidia las bestias
que huyeron al páramo desierto,
bajo el mirar insomne de la esfinge?

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Biografía:

Antonio Leal , [Chetumal, Quintana Roo 1952], nació en la parte continental del caribe mexicano, estudió la carrera de sociología en la Universidad Nacional Autónoma de México, fue miembro del Taller Literario de Juan José Arreola, becario de poesía del Centro Mexicano de Escritores, publicó su libro Duramar [1981], en la Universidad Nacional Autónoma de México, Canto Diverso, Ed. La Tinta del Alcatraz, Toluca, Estado de México 1995,Los cantos de Duramar, editado por el Comité de los Festejos del Centenario de la ciudad de Chetumal 1998, Poemas Provinciales, Ed. El Taller del Poeta, Pontevedra, España 2004, [antologías] Cinco poetas jóvenes de México, Ed.Secretaría de Educación Pública 1967, Recuento de Voces, Ed.Programa Cultural de las Fronteras, Quintana Roo 1987, Quintana Roo, una literatura sin pasado, Ed.Consejo nacional para la Cultura y las Artes, 1990, Tiempo vegetal, antología de los poetas del sureste de México, Ed. Gobierno del Estado de Chiapas 1993, ha publicado su obra en las mejores revistas y suplementos literarios del país, Primer Premio en idioma español de Poesía, Prosa y Arte Figuativo \'Il Convivio\', Italia, 2004, Presidió el jurado del Premio Internacional de Poesía caribeña \'Nicolás Guillén\' 2001, asistió al XI Encuentro convocado por la Asociación Latinoeamericana de Poetas en Chile 2005, es guionista de radio en su ciudad natal, corresponsal del diario La Prensa de circulación nacional, prepara su nuevo libro El canto de las sirenas, prepara una Antología de la poesía moderna escrita en el caribe.

poetadelcaribe@yahoo.com.ar

 

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