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Yuri Prez
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
yuriperez77@hotmail.com
Biografia

Yuri Pérez

Poeta, Narrador, San Bernardo, Chile, 1966. Diplomado en Arte Universidad Mayor: Diplomado en Poesía Fundación Pablo Neruda: Gestor Cultural.

El año 1994 recibe la Beca Fundación Pablo Neruda. El año 1996 el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo (Género Poesía). Luego, en 1997, recibe la Beca Fondart del Ministerio de Educación de Chile. El año  2001 obtiene el Premio Municipal de Literatura de San Bernardo, (Género Novela). El 2003, el Premio Municipal de Literatura  de San Bernardo, (Género Cuento). Ha publicado; “Cara et Fuego”( Poesía), 1994, “Cartas del Interno”(Poesía), 1995, “Gringa;  El Canto de los Llanos de Lepe,( Poesía) 1996, “Mala Yerba”, (Poesía) 1998,” Antología Registrada”(Poesía), 2001, “Cumbia”( Prosa y Poesía), 2003, “Ceremonia del Cristo Blanco”( Poesía), 2004, “Ghetto”(Prosa y Poesía), 2006, “Suite” ( Novela corta), 2008. También es autor de las Antologías Poéticas; Chena;  Poetas Contemporáneos del Maipo, volúmenes I Y II, 2007 y 2009 respectivamente. Y es autor de la obra “Mi Libro”, Material para la Educación Literaria Educación Básica Segundo Ciclo, obra patrocinada por el Ministerio de Educación. Dirige los talleres de Literatura de la Casa de la Cultura de San Bernardo y ha ejecutado talleres de Creación Literaria en Colegios de Santiago y San Bernardo. Es responsable del Proyecto “Curso para la Formación de Monitores de Creación Literaria para la Educación Básica, 2009. Además  trabajó como Guionista para el Festival Nacional de Folclore de San Bernardo, 2009. Su obra ha sido Antologada en; “Altiro”, Poesía Chilena Contemporánea, Buenos Aires (Selección de Germán Carrasco y Cristián Gómez),  “Tábanos”, 13 Poetas Chilenos, Chile, México y España, (Selección de Mario Meléndez), “El tren en la Poesía Chilena”, (Selección de Jorge Montealegre), “Poéticas de Chile”, (Selección de Gonzalo Contreras, Edición Bilingüe, Español, Inglés), y en “Revista Baquiana, Estados Unidos”. Además su obra ha sido traducida al Inglés, al Catalán y al Holandés. Es asesor Literario de Editorial Puerto Alegre de Valparaíso y Profesor Guía de Nuevos Escritores Chilenos. El año 2010, Yuri Pérez publica la novela “Niño Feo”, comentada favorablemente por la crítica Nacional.  El año 2011 obtiene el “ Premio de la Crítica Chilena a Mejor Libro Editado el 2010 por su Novela “ Niño Feo” ( Narrativa Punto Aparte-Ediciones.) Este Premio a nivel nacional, lo otorgan los más destacados críticos de arte de Chile junto a la Universidad Diego Portales. Beca Consejo del Libro Escritores Profesionales 2012, por la novela “Mentirosa”, Ediciones Narrativa Punto Aparte. El año 2013 Obtiene la Beca del Consejo del Libro y La Lectura Escritores Profesionales. Actualmente prepara un nuevo libro de Poesía para editar este año 2014, se trata de un libro inédito.

 

 I

 

Yo me había explicado que  anhelaba morir como una  zapatería de provincia

magullado de  clavos y pornografía colonial

En agosto, porque me gusta la perversidad de los  cipreses

  - la carnavalesca cizaña de las minorías literarias -

 

Me había repetido que no anhelaba elegías en el sepelio

ni poetas, ni alocuciones

Porque me deleitan los adioses expeditos

y no concibo el ritual simbólico de la palada

 

Y me había dicho, que para que fuera en agosto, debía   seguir bebiendo

porque a Pérez le gusta el trote del vino en los vasos

 

Había proyectado que estuvieras allí con tu  marinera verde pistacho

y entraras del brazo de ella a pararte junto a los  sepultureros

 

Hay algo hermoso y dulce al imaginarlas apoyadas en el  olor de la muerte

 

Y había reparado en que nadie dijera nada de mi  condición  de Poeta

que dejaran las serpientes de la escritura en tinajas de cuero

 

           -de ningún modo fui algo significativo-

 

Primero escribí el nombre de la Poesía  en la frente de  Dios

Primero escribí el nombre de mis hijos  en la frente de  Dios

Primero escribí el nombre de ambas  en la frente de Dios

Primero escribí que tenía hambre de tórtolas y arañas.

 

II

 

En esa habitación había un gallo que cantaba aleteando sobre la ventana del dueño de casa

El mismo gallo nos recordaba que estábamos tú y yo con un niño de pecho, un poco a la deriva

intentando ordenar  una familia, tratando de bosquejar nuestros belfos

La habitación estaba revestida de cintas de lanilla y tenía suelo de tierra ¿recuerdas?

El dueño de casa decía tener señoríos paranormales, decía ser enviado de Dios

Eso explica el que patronas enfermas lo visitaran de mañana

                                                                             ¿ recuerdas?

Conocía  los alcances de la Biblia, él mismo era una Biblia

y de noche se emborrachaba con brandy

Ir a pagar un pequeño alquiler por una habitación deslucida y sucia fue idea mía

Creí que con una cocina a parafina estaría todo resuelto

                                                    -leche para la guagua, pañales de tela-

sin poder hacer el amor contigo porque los muros eran como el céfiro                        

La virtud del dueño de casa era haber labrado junto a nuestra puerta una ruda para espantar brujos

Fue lo único que lo salvó del descrédito universal

Hice con mi soberbia lo que se hace con la uva vieja, guardarla para elaborar mermelada casera

El bebé tomaba leche tuya, tú tomabas coca-cola, yo escribía poemas

Nuestras cenas eran comparables a las de un centro de asistencia social, y suponíamos que así debía ser

y sí, nos amamos tanto como hoy en que todo el pasado nos parece una cátedra sobre el Criticismo de Baudelaire 

Estuvimos en esa habitación una semana; decidimos retornar a casa de mis padres

Respecto al dueño de casa, nunca le creímos

Casi lo olvido; aún no me simpatizan los argentinos, ni los peruanos, ni los bolivianos, ni los yanquis.

 

III

 

Yo había escrito que tus flores podían morir en mi huerto. Me había murmurado que deseaba verte subrayar cartas con tus dedos de araña. Me había enterado de tus virulentas noches. De tus maléficas vidas. De tus muñequitas diabólicas que te miraban desde las repisas. Había pensado que entre tú y yo andaba una serpiente con olor a greda. Supe que estabas cansada del alba, turbada, primitiva. Aburrida de los fármacos azules y de Tristán Tzara. 

Entonces pensé consolarte y decirte todo el poderío del soneto, toda la maldad de la Poesía. Y tú abriste el rancho bello que era tu pieza. Había murciélagos con mariposas en el hocico. Tú tenías ganas de posar tus dedos de araña sobre mi rostro porque no sabías que temía a las arañas. Y yo te di en el gusto. Te di ese lugar de carbón y sal porque  te encanta  y adviertes que te comparo a María Monvel sentada sobre su tumba leyendo la Biblia.

Todo este cruce de articulaciones me motivó a escribir un libro de poemas. Para demostrar que aún escribo poemas decentes. Para no terminar maldiciendo el hecho de ser prosista de arrabal. Porque no espero demasiado de Dios. Porque tú no esperas demasiado de Dios.

Yo me había dicho que estaba comenzando a quererte como a una capilla otoñal. Con todo el andamiaje de las coyunturas. Que me había dado por entrar en las crispaciones del rayo para ver la cara de Cristo. Y tú dejaste que realizara mis labores poéticas. Mis trabajos destructores e inservibles.

Entonces abrí las portillas de los orfanatos. Corté alas a los pájaros y obtuve tripas de los cuerpos que colgaban en las vidrieras. Corté flores blancas para tus ojos de luna y carbón. Todo para que oyeras lo mucho que te amaba. 

Yo me había dicho que me sentía el mejor poeta de Chile. Que no te lo diría, porque no se debe hacer.

 

 

 

 

 

 

 

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