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Rubn Serrano
Nacionalidad:
España
E-mail:
Biografia

El lado oscuro del amor
[Trilogía del desengaño]

Desengaño I
ASÍ NOS TRAICIONA EL AMOR

Yo le entregué todo lo que tenía.
Le di mi corazón,
mi vida,
mi alma.

Ella lo tomó,
me dio un beso en la mejilla,
me dijo “gracias”…
…Y se fue con otro.

Desengaño II
DESENCANTO

Ella era perfecta:
preciosa, inteligente, maravillosa.
tenía una sonrisa mágica,
unos ojos deslumbrantes,
un cuerpo perfecto.

No quiso ser mi pareja…

Y fue una suerte,
porque era estúpida,
antipática y engreída.
Tenía la boca torcida,
era bizca
y estaba gorda.

Desengaño III
INFIDELIDAD

“Te amo”, me repetía ella
una y otra vez.
“Te amaré eternamente”, insistía.

Y mientras tanto
me estaba engañando con mi mejor amigo.

Sin embargo, yo no me di cuenta,
pues el amor es ciego…
A veces, demasiado ciego.

Poetisa maldita

Los Dioses miraron un día
a través de los Ojos del Dragón
para contemplar el Mundo
y ver los progresos de sus criaturas
en el arduo camino hacia la superación.

Los Dioses miraron, sí…
Y te descubrieron.

Te vieron ensuciar su obra,
infectar todo lo que era puro,
quemar lo perfecto,
destruir lo hermoso,
matar lo vivo,
ahogar la palabra,
diluir lo blanco,
retorcer lo bello…

Y te odiaron
[a su manera, pues Ellos no odian como nosotros]
y te maldijeron.
Y enviaron a los duendes de la noche
para introducir pesadillas en tus sueños.

Imagino que eso no debió de ser suficiente
y por eso me mandan ahora a mí,
un Mensajero, un Poeta,
para que te advierta,
para que te haga entender que, con tu actitud,
estás desafiando a los Poderes Supremos.

Tú, musa y demonio,
poetisa maldita,
eres la deshonra de los Inmortales.
Has acabado siendo lo que predijo el Oráculo:
un engendro abortivo
de tu propia poesía.

Falsa, artificial,
cruel y decadente,
símbolo perpetuo de degeneración,
te has convertido en un cáncer
que habría que apresurarse a extirpar.

Si sigues así,
pronto veremos brotar tu sangre,
mezcla de alcohol y tinta envenenada,
y tus ojos,
llorosos,
irritados por el humo de apestosos cigarrillos,
serán cegados para siempre.

Tu epitafio será lo único bueno que quede de ti.
Tal vez diga:
“Me voy para no volver jamás.
Podéis dormir tranquilos.”

POLVO DE UN SUEÑO

Ya no siento el vacío de mi alma, de mi vida,
ahora que te tengo tan cerca
y tus ojos y tu boca y tu cálido cuerpo [tantas veces soñado]
dan calor –y color– a mi mundo.

Deseoso de beber en tus labios la esencia del amor,
te ofrezco todo lo que soy,
cada rincón de mi alma,
y te invito a que ardas sobre mí
con llamas de pasión,
pues por fin sé que ME AMAS.

Hubo un momento en el que dejé morir la esperanza,
pensando que tú,
ángel con cuerpo de mujer,
no te dignarías a mirar siquiera
a un simple mortal como yo.

Pero hoy, al ver encenderse la mañana de cristal
y llenarse de tu luz mi habitación,
he comprendido que me estabas invitando a amarte;
y gozoso, como un niño al que le han regalado la luna,
sintiendo el calor de la emoción en las mejillas,
he salido a la calle, desnudo de palabras,
a buscarte entre los resplandores
de todo aquello que fuera divino.

Y así,
hechizado por la radiante promesa de tu amor,
me ha llegado la noche oscura
[poblada de seres grises y sombras sin formas]
y en ella he podido distinguir tu luz.

Como un faro en medio de la tempestad,
has hecho que llegara hasta ti,
evitando que mi mundo naufragara en el mar de las tinieblas.

Ahora, extasiado por la música de tu voz,
herido por tu belleza,
paralizado por tus labios de rosa y tus cabellos de viento,
escucho –o creo escuchar– la llamada de tu mundo.

A tu lado,
enredado en los lazos de tu mirada,
en la luz dorada de tu risa,
siento a mi corazón temblar
a la espera de esos besos que han de consumirme.

Sé que ME AMAS: lo vi en un sueño;
los pájaros me lo dijeron;
el bosque lo cantaba;
tus ojos lo están gritando.

Sí, sé que ME AMAS y por eso te lo ofrezco todo,
esperando recibir a cambio la caricia de tus manos
y poder degustar el sabor de tus labios.

Soy feliz a tu lado, prisionero de tus ojos,
como las estrellas que hay enredadas en tu pelo
y que no desean ser liberadas.

Contigo,
todo es rosa y blanco;
y es fácil ignorar
en la nieve roja la gota de sangre gris.

Tú, Mujer Única y Eterna,
desafías al tiempo desde tu inmortalidad,
sabiendo que seguirás siendo niña dentro de mil años.

Y yo me pregunto:
“¿Cómo tanta belleza puede ser para mí?”
Tengo miedo de que todo sea un sueño
[o una broma de los dioses]
y se desvanezca al amanecer.

“Dime que eres real –te ruego–, que estás a mi lado
y que no me vas a dejar nunca...”
Mas no me contestas.

Tus palabras se han estado clavando en mi pecho,
pero ahora tú no escuchas las mías.

“¿A qué esperamos
para emprender la aventura azul del amor?”,
te pregunto, inocente, ciego...

En ese mismo instante,
como un luminoso relámpago,
comprendo la verdad –la cruel verdad–,
y vuelvo la cabeza para no oír tu respuesta.

Miro al pájaro que canta en la rama
[pájaro de noche]
y, de pronto, no está;
entonces, veo romperse el cielo de vidrio negro
y quedar los pedazos amontonados en el suelo,
como escombros de un sueño.

El dolor me traspasa, me quema, me desgarra,
al saber que todo ha sido un espejismo:
Ni te tengo ni he de tenerte,
pues tú NO ME AMAS.

Y muero ahora, en medio del polvo,
por haber contemplado tu sonrisa envenenada.

biografia:

Rubén Serrano
[Madrid, 1970] es un escritor y periodista español, autor de diversas novelas, relatos y poemas.

Estudió periodismo en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid.

Trabajó como corresponsal para el diario ABC y la agencia de noticias EFE.

Paralelamente a su trayectoria como periodista, su afición a la literatura le ha llevado a publicar varios libros.

rubenserrano.escritor@gmail.com

 

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