s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Juan Carlos Galvn Vela
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

Buenas perlas

Hay en tus labios la riqueza del sabor,
del saber,
del poder,
de la inmensidad como se extiende en el horizonte un sol
cuando adormece el día.

Hay en tus labios el don de la palabra,
de consuelo,
de esperanza,
de alegría
y la ventura es entonces el tesoro que cualquiera anhela
porque te posee.

Hay en tus labios la firmeza de la autoridad,
del mando,
del reclamo,
de la exigencia,
cuando las promesas no se cumplen
y los pactos se rompen hasta retomarlos de nuevo.

Hay en tus labios el placer de descubrir la morfología ignorada de un cuerpo,
de un pelo,
de unos labios,
de un mirar despierto que se abre como el sol,
cuando penetra por la ventana y calienta mi piel, la de ambos.

Hay en tus labios la bondad,
la misericordia,
la pasión,
el aliento que da vida,
porque he descubierto las perlas que de ellos emanan.

Hay en tus labios el espíritu que motiva a seguir adelante,
nunca atrás,
de frente,
hacia arriba,
empujando,
siempre en tu busca.

Hay en tus labios el perdón,
que es otra forma de secar el llanto,
el arrepentimiento,
no lastimar,
no herir,
sólo consolar mi alma.

Hay en tus labios la inmensidad que se abre infinita,
para recordarme que he nacido
y que iré un día a tu lado,
a tu presencia,
a tu reino,
a tu trono,
hasta tu palacio y ahí compartir de nuevo,
otra vez,
ese tu amor infinito que engrandece mi vida,

desde que existes tú.

Furiosos océanos

Me ha golpeado la vida,
me azotó contra las rocas,
herido quedé, sangrante.

Mirad vosotros
ese rastro en mi piel.

No es lamento.
¿Para qué me aventuré al océano
si aún no estaba listo?

No había tabla de salvación

¿Arenas suaves?
Sí, en algún lugar existen.

\'El oleaje del mar
.es una caricia\'
-dijo el poeta.

¿Y por qué me azotó con violencia?
¿No entendió el océano de mi fragilidad?

Tempestades, tormentas.

¿Cuándo se da el ocaso a la orilla del mar?
¿Quién me engañó con esa historia?
¿Quien osa mofarse en mi propio rostro?
¿Por qué no respetaron las aguas
el límite que Dios les fijó?

Vino la tempestad a sacudir la tierra
Un vendaval sin rumbo dobla el camino,
se lo lleva todo: la paz, el sol radiante,
arranca de cuajo raíces profundas.

Deja laceración,
estelas de muerte.

Caracolas,
¿Quién os robó su canto interior?

Crepúsculo,
-tono de sangre-.
Adiós al magenta,
el índigo también murió.

Huyen las aves,
no quieren saber más.

Collares de coral rasgan la piel,
son arrebatados con violencia.

Adiós a la paz.

Aquí comienza

la furia

del océano...

Tu cuerpo adormecido

Tu cuerpo adormecido entre mis brazos,
tiene ese lento y apacible respirar
que dicta el vaivén de mis labios
cuando lo recorren.

No hay mejor manera de despertar al día
que mediante mis bajos instintos.

Hay en tu rostro la tranquilidad
de una conciencia infantil
que no debe nada
y nada le atemoriza,
párpados de flor por abrir,
senos que las gotas de rocío dejan
por la mañana,
como un beso.

El pelo se ha ensortijado entre la almohada
y mis dedos,
serpentea y se alarga para ocultar tu desnudez
y protegerte del frío.

Son estas manos las que te dan calor
e inquietan tu sueño
lejos de tranquilizarlo.

La piel se eriza,
la humedad del deseo llega con la mañana
a entorpecer en desvaríos,
la calma que había traído la noche.

Desde la ventana,
el sol inunda tu frente,
deja sus rayos caer
y te cobijan lentamente
l e n t o s
conforme penetra en la habitación.

Recorre tu cuerpo,
está sobre ti,
ha burlado el lugar que me corresponde
y es así como despierta en mí,
ese demonio febril
que trata de poseerte
sin conseguirlo.

Es entonces cuando el brillo de tus ojos
se despiertan con el alba
y despereza tu cuerpo.

Las aves gritan,
arman el alboroto que dejó
la almohada
en tu pelo
y mis dedos enmarañados
sobre tu piel,
prestos a la caricia.

Es tiempo del amor,
no ha vuelto la primavera
porque entre nosotros
no hay estaciones,
no hay tiempo para amarse,
sino toda la vida.

Y eres tú con esa mirada ardiente,
quien me dicta el momento preciso,
para estar a solas.

Vienen sobre ambos cuerpos
los rayos del sol,
que nos acarician y rejuvenecen,
dan vida,
agitan hasta hacerlos transpirar
y alcanzar la temperatura que habrá afuera,
al paso del día,
con el llegar de las horas...

Comprendes que para el amor,
no ha sido preciso el silencio
ni la penumbra de una habitación,
que tras la ventana abierta,
las cosas, cobran vida
y los seres se despiertan igual
que estos cuerpos que se aman.

¿Qué ha sido entonces tan doloroso para amarnos,
entregarte por una vez plena al amor,
que prodigué sobre tu piel este día?

biografia:
Juan Carlos Galván Vela
. [Pueblo Nuevo, Gto. México 1960] Periodista, Narrador y Poeta, exDocente. Fue Becario de la Universidad Quetzalcoatl en Irapuato durante el periodo 2002-2003. 2do. Lugar del Premio Nacional de Cuento \'Francisco J. Mújica\' 1988. Obtuvo el Premio al Mérito Periodístico \'José Pagés Llergo 1999\' por su trayectoria. Reconocido como Periodista del Año 1999 por la misma Universidad Quetzalcoatl.
Cuenta con los poemarios Puerto de Águilas, Horizontes, El Desierto del Mar, y prepara Donde Florece la Soledad; en narrativa tiene la novela Silencio, y dos volúmenes de cuentos: La luna creció en el tecolote e Itinerario de la desolación. Reunió dos libros de motivación personal, cuyo título es Mapa del tesoro que guardé para mis hijos, y una recopilación de textos periodísticos.
Durante veintiún años de periodismo, acumuló igual número de preseas y menciones honoríficas, tanto en lo periodístico como en lo literario.
Hoy en día, sus textos se difunden en portales de España, Perú, Argentina, Estados Unidos, Canadá, Italia, Colombia, Polonia y México. Aparece en el directorio de la Red Mundial de Escritores en Español [REMES].
Actualmente radica en Irapuato, Gto. México.

juandedios333@hotmail.com

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s