s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Pedro Juan Avila
Nacionalidad:
Puerto Rico
E-mail:
Biografia
Eramos

Enjambre jubiloso en el semblante del sol.
En el sobresalto del cielo,
miriadas admiradas mirando la arboleda.
Algazara de mieles en nuestros labios.
Un puado indomable
sin almidones ni relojes.
La plaza
reuna para nosotros sus bancos y jardines.
A veces trillbamos las jorobas del mar;
hacamos jugarretas a las olas,
llenbamos las manos de secretos de algodn.
Por aquellos caminos juveniles,
las espigas, estatuas del deseo,
solfeaban en el aire pegajozas tonadas.
Saltbamos de delicia en delicia,
magullbamos la desesperanza con pisadas audaces.
Esperbamos el desparpajo del nuevo da
que siempre convocaba de belleza en belleza la alegra.
De la tinaja de la noche
bebamos el delirio de las estrellas en los coques.
Nos dormamos con el aliento de los ngeles,
con la complicidad de su quietud,
Hasta el nuevo milagro.

Pedro Juan Avila

La callejuela de mi pasado

de inocencias fragantes.
Casuchas amamantadas de sol,
camndulas de pobreza.
La enramada de voces de un revendn
multiplica bienandanzas.
Una rosa arrugada en el balcn
canta y sonre.
Sonre y lo llena todo de azahares;
canta y riela de flores el aire.
Una rosa, Rosita, rosada en su balcn.
Dos nidos de cristal en su carita blanca,
dos ascuas de pureza.
La diminuta rosa del tango y de la trenza,
con tersura de brisa,
remansa la maana.
Cun dulce tu locura rosita cantarina!
Cun sutiles los hilos de tu aureola!
Cuando todos rean cebando sus corduras
yo alucinaba en la seda de tu encanto.

Rosa

Rosita
Rosada
Perro realengo sin nombre
Esas grietas despiadadas en su pelambre
son los escupitajos de su abandono.
Va balbuceando su hambre
de basurero en basurero.
Escurre su cojera
entre nuseas y aguijones.
No conoce una dama de seda
que le mesa su nombre
Ni un nio azucarado que exprima
piruetas en sus cachetes.
Esa desmenuzada escultura de pus
quiebra la naranja de la maana
con la hojalata de sus tendones.
Inmvil en la guardarraya de la ceniza
es rastro y espejo de todas las miserias.

biografia:
Pedro Juan vila Justiniano


[Manat, Puerto Rico- 1941] conoci desde muy joven su vocacin potica. Tal vez la descubri husmeando en los quehaceres literarios de su padre, un modesto maestro rural, quien tambin cultiv el gnero potico. Alrededor de la mesa de cenar, que tambin era el escritorio en que aquel preceptor preparaba sus lecciones y donde se hablaba de msica, de La Biblia y, por supuesto, de literatura, rondaba Pedro Juan con admiracin y reverencia. Desde entonces empez a privilegiar la palabra, a regustar de ella en las canciones que desde aun antes de leer conoca de memoria y en los poemas que decan con gran emocin sus padres y maestros. En la Universidad de Puerto Rico mientras completaba sus estudios en literartura y teatro se relacion con obras de los grandes clsicos de la poesa hispnica y y profundiz en la bsqueda y el deleite que proporciona jugar con sustantivos, verbos y adjetivos. Supo que el lenguaje es mucho ms que comunicacin: unas veces nos descubre; otras, nos permite ocultarnos detrs del smbolo y de la imagen. Escriba y destrua, hasta que un da decidi publicar su primer poemario Para espigar mi poesa. Su febril inclinacin encontr un aliado en las mltiples lecturas, en su amistad y relacin con excelentes creadores, entre los que valora muy especialmente al eximio poeta Manuel Joglar Cacho. Consciente de haber alcanzado madurez potica publica su segundo libro de poesa La noche desvelada, al que muy justamente el Instituto de Literatura Puertorriquea reconoci con una Mencin de Honor como una de las mejores obras publicadas en el 2003. Ese estmulo, junto a los elogios de reconocidos crticos y conocedores de la literatura, as como su constante ebullicin creadora generan la entrega de su tercer poemario, Temblor acorralado en donde nuestro poeta da muestras del dominio del gnero lrico. En esta entrega, Pedro Juan vila Justiniano, fiel a las hondas inquietudes de los poetas de su generacin, la del 60, nos presenta un haz de poemas de temas sociales con imgenes giles, muchas de ellas sorprendentes, con un lenguaje de impresionante originalidad. Recientemente este poeta nos hace entrega de su cuarto poemario La huella sobre el tiempo, su cristologa, su visin potica de la figura de Jess de Nazareth. Trabaja actualmente en su quinto poemario que espera ver la luz este ao.
Avila Justiniano es, adems, autor de las siguientes obras dramticas que ha dirigido y representado con xito en varias salas de su pas: Entre miserias vuelan los sueos, Hay un grito en mis huellas, Asedio delirante, La memoria del olvido y El rastro del delirio, entre otras. Estas sern publicadas prximamente. Tanto muestras de su poesa como de su teatro figuran en algunas revistas y antologas. Nuestro poeta, quien se desempea como profesor de lengua y literatura en American University de Puerto Rico, ha recibido algunas distinciones y reconocimientos entre los que se encuentran:
Homenaje de los Centros Culturales del Instituto de Cultura Puertorriquea,

Reconocimiento del Ateneo Puertorriqueo como exponente de la nueva dramaturgia,

Mencin de Honor del Ateneo de Ponce,
Premio al Mrito en Letras del Fondo para el Financiamiento para el Quehacer Cultural del Instituto de Cultura Puertorriquea

Y Mencin de Honor del Instituto de Literatura Puertorriquea.

p1941@hotmail.com

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s