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Eugenio Dvalos Pomareda
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
Biografia

ELLA O EL

Extinto o exmorador, el bueno
De él o ella la buena
Que bailaba y él la poseía
Con sus excelencias; ella o él
Por teléfono buscándose, atrapados
En un fragor muerto.
El sobre todo, hablamos de él,
Ex-morador y ex –boxeador
Amateur que gozó y vivió la vida,
Que tuvo sus putas y su preferida,
Que no le faltó pan ni le sobró,
Que tuvo su dios, su perro,
Su retrato, su mejor boxeador.

El mejor que ella, ella supo más
De otras razones. Anduvo la vida
Siempre como perdida.
La llamaron alguna vez puta
Y alguna vez lo fue con o sin intención,
De las mejores para el placer,
De las buenas para convertir la noche
O el día en festín de perpetuidad.

Ella o él, él en vez de ella,
Alguna vez fue fortuna,
Lo llamaban el mejor,
Le palmeaban la espalda:
Se murió como un perro
En el último piso sin nunca
Poder leer “la Biblia vetusta
Que la vieja madre le dejó”.

Ella o él, extinto o ex –morador,
Ambos dos, ella allí, mirándole;
Él desde el cajón con un ojo
Oteador de coristas y putas.
¡Cómo, ahora, se fue a meter
al último cuarto del último piso!
Ella, desnuda, danza y canta,
Se emborracha en la misma mesa
A la que él viene y la invita
Al primer tango y al primer tinto:

El sabe mejor que ella y Ella mejor que él,
Ambos dos bailan y beben,
Ex –boxeador y ex –bailarina,
Ex –tintos.

[La Copa de Neptuno, 1990]

BOSTEZO.

“Nada en mi boca cae
El bostezo revienta”


1.- PANORAMA.

Detrás de un pasto hostil
La verde imagen
Lleva un fardo de leña y se apresura
A ver poblar los jotes los raros intersticios.
No frunce el ceño ni pernocta sobre la humedad:
Su ilusión es dejar morir primero el alma.

Un hilillo morboso sesga la espesura,
Abre el panorama,
Implanta su furia, pero la mayoría del año
Juzga con solemnidad la moral de la gente.

Tentada por su color y obsecuente la mujer
Remoja sus trenzas y va arando sin descuido
Sumida por el olor de la tierra.
Nada hay; y lo sabe bien.
Toca con su caña
Un médano
Y nada la asusta.

Madura en sus labios un rictus desaprensible:
Al fin el sol se nutre solamente de ceniza.

2.- MONÓLOGO DE LA MUJER.

Yo removí escombros.
Hallé la congoja.
Yo quise amar la niñez con sabia
Recién dulce. Yo intenté otra vez
Acechar los escondrijos de los lagartos
E inventé lo natural que reviviera
En mí
Una certeza ya fugitiva.

Yo soy –me advertí- una máscara.
Y fue honesto haber confiado mi vida
A los desalmados; y fue efectivo
Que mi rostro lo comieran
Las aguas
Con saciedad:
Únicas en verdad que pueden
Deshilvanar mis duras trenzas.

No podrán hablar nunca de mí a los jotes.
Y mi nombre
Será un bonito ornamento
En una tablilla que los murciélagos roerán.

Todo será hermoso
-me lo imagino-
cuando del polen construyan una catedral
robusta de escoria.
Será fascinante que un loco arranque su oreja
Y llore debajo de un árbol.

Será una delectación la luna
Una madrugada turbia de invierno
Atravesada por miembros cercenados.

¿A quién he de enfrentar si no a las piedras mi desapasionamiento?
¿A quién voy a confidenciar mis recovecos
si mi única voluntad es un roquerío bien asentado?

Mis hijos fueron carne de buitres:
Y eso es todo.

Oigo cómo las piedras se pelean mi voz
Y un inmenso eco obsesiona las regiones
Que yo he poblado.

Oigo cuchichear a las ranas
Y el latido de la tierra me es conmigo.

Yo sé que despertarán del largo sueño
los primeros hombres y se pondrán a mirar
sus piedras erguidas:
No otra cosa verán.

Yo sé que vagarán con sus dovelas matosas
Y nada habrá en sus cabezas que cuestionarse,
Pues por sobre ellos el sol impune y la noche eterna
Les infundirán un peso invisible
Que los empujará a tenderse indubitables.

Yo, mientras, me remeceré bajo tierra.
Yo seré nada más que una masa momentánea
Electrizada por sinuosos movimientos.
Eso es cierto:
Pero Rudolf fue más que yo
Porque en vida en propio almuerzo convirtióse
Al comprender que la boca
Es un puente ya imposible.

3.- REFERENCIA.

De la secreta desazón y certidumbre:
Rudolf aquí referido es Schwarzkogler,
Participante activo del llamado
‘Body Art’. Murió de ello.

[La Copa de Neptuno, 1990]

EMILY DICKINSON

La turbia marea de los años
me llevó sobre los sargazos
adentro de una tormenta:
era la única entre los pliegues
erizando avenidas frutales:
La soledad me dio un aire irreal/
fumar relajado oler lo suntuoso
desgajar la sonoridad de las cosas

Puede que en estas piedras encuentren
mi cintura tatuada o mi ojo perverso

En esta silla que inundé de gemidos
nada simpático para las hienas
ni amores óptimos mendigos de fotonovelas

O estrellas chillonas de putas
en sus felpas orgullosamente manchadas
o sortijas anillando tesoros de Blake

O quien viera a Marlene Dietrich en su cinta
la pasmosa huecura de su vientre

Por los matorrales al fin aprecié mi rostro:
cada helecho era uno distinto
Agradaba ir descalza liviana ribereando el río:
La brisa galopando en esos arbustos
inacabables gotillas husmeando los pubis

De golpe arrojarse sobre la felicidad
y como Woyzeck asesinarla sucesivamente
luego oler el cuchillo lanzándolo a la
Diosa del Lago -Excálibur- guiñándome
seductora para siempre sus profundidades

Una niña de \'dulce piel\' abrió mis piernas
Como una burbuja unió su pelvis
a la mía vieja catedral de aguas antediluvianas:
el cosquilleo de sus guedejas inoculó
aquello que la palabra desintegra

En estas fotografías tiradas en la cama
los cabellos y las uñas crecen: esa
fue la manera encerrada en esta casona
que cogí lo que siempre hube negado:
Un sabor sobrecogedor que si transmitiera
hoy reirían de mí como lo hicieron, Rimbaud

[ de NATURALEZA MUERTA, 1992]

biografia:
Eugenio Dávalos Pomareda

Nací en la ciudad de Iquique, Chile. A los 18 años me vine a estudiar Ciencias Físicas a la Universidad de Chile. Al año siguiente me cambié a Pedagogía en Castellano. Eso era el año 1981, ya demasiado lejano y casi mítico. Participé en la creación de varias revistas literarias en la Universidad. Participé en el colectivo de escritores jóvenes en la Sociedad de Escritores de Chile, tal vez el año 83 o el 84. Integré el taller de poesía Horizon Carré, liderado por Jaime Quezada y Floridor Pérez. El año 89 fui becario de la Fundación Pablo Neruda. En 1990 publiqué mi primer libro de poesía: LA COPA DE NEPTUNO. 1992, publiqué NATURALEZA MUERTA, con el que obtuve una mención honrosa en el concurso de poesía Metro-SECH. 1994 obtuve un FONDART, con el dinero del cual publiqué mi y tercer libro ESCRITO SOBRE ARENAL. El año 2004 publico mi cuarto libro EL HOMBRE SIN MISTERIO y el 2007 mi quinto libro IN MEMORIAM: MATANZA DE LA ESCUELA SANTA MARÍA DE IQUIQUE. Este libro se publicó para ser difundido especialmente el día del aniversario 100 de dicho horrible evento.
Traabajo como profesor, estoy terminando mi tesis para recibirme de MAGISTER EN EDUCACIÓN CON MENCIÓN EN CURRÍCULUM Y EVALUACIÓN.

Tengo varios proyectos literarios esperando por un poco de tiempo.

eugeniodavalos@gmail.com

 

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