s
s
s
s
s
s

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Ernesto Joaniquina Hidalgo
Nacionalidad:
Bolivia
E-mail:
Biografia
LA FUENTE INAGOTABLE DE WILLY CLAURE

Al igual que ese imaginario Valhalla, sublime limbo de la mitologa nrdica reservado a los buenos guerreros del dios Odn, existe un edn florido sin necesidad de transitar el enigmtico trance postrero o cruzar el umbral de la parca, doy fe de que existe un jardn terrenal de eterna primavera que embelesa los sentidos y repara las dolencias del alma, un lugarcito sosegado y reservado en armona con la naturaleza. Ah en ese vergel encantado, asediado por los ros San Mateo y Espritu Santo, a escasa distancia del pueblo de don Pilunchi, un pionero y autntico Arcadio Buenda de estas frtiles tierras, en este paraso terrenal, conoc a mis mejores amigos y en sempiternas tertulias junto al aleteo de los gucharos nocturnos, hablbamos de utopas y quimeras.

En este mismo refugio solariego junto al frondoso rbol de siete copas y de las balsmicas cucardas, conoc a un singular concertista que haca llorar a su guitarra con la destreza de sus manos y en aquella velada junto a ese concierto natural de la biosfera le cantamos a la luna, a las espigadas valquirias nrdicas y a las ninfas de Jaime Saenz con ese aderezo musical de la cueca boliviana No le digas. Este amigo de las manos mgicas con el cual compartimos este fortuito e inolvidable encuentro era Willy Claure autor junto a Jess Durn de la musicalizacin de esta preciosa poesa en la novela Felipe Delgado.

Si te encuentras con la Ninfa
No le digas que he llorado
Dile que en los ros
Me viste lavando oro para su cofre

Si te encuentras con la Trini
No le digas que he sufrido
Dile que en los campos
Me viste buscando lirios para sus trenzas

Si te pregunta la Flora
Acordndose de m
No le digas que me has visto, no le digas que la quiero
En un rincn del olvido no le digas que la espero.


[ Felipe Delgado de Jaime Saenz,pag.33 Editorial Plural]

Jos Wilfredo Claure Hidalgo ms conocido como Willy Claure naci en Cochabamba el 12 de octubre de 1962, es uno de los consagrados artistas bolivianos que dio el pas, naci con el don del arte musical. A la tierna edad de la adolescencia sinti ese singular y mgico encanto hacia la msica folclrica boliviana, revelndose as que esas diestras manos haban sido creadas para deslizarse por las fibras ntimas de la guitarra algo as como un amor a primera vista y desde entonces el embrujo fue eterno y la tuvo siempre a su lado entregndole los mejores arpegios al arte. Conform agrupaciones musicales de renombre como el grupo Khanata, posteriormente su guitarra acompaaba a la sonora voz de Emma Junaru, de Jos-Joselo y Marcelo, fue componente del inolvidable grupo Los Jairas y comparti los escenarios junto al charanguista William Ernesto Centellas. Su insaciable amor al arte musical le condujo a seguir instaurando ms novedades musicales dentro y fuera de nuestras fronteras junto a los grupos de Jacha Marka, Savia Nueva y Ruphay.

Esta fuente inagotable de creatividad, alberga en sus registros importantes composiciones y partituras como el libro editado 28 piezas musicales para guitarra con la adaptacin y transcripcin musical del cubano Gerardo Prez Capdevilla.

Willy Claure es un compositor por excelencia y autor de la innovadora y nueva forma de interpretar nuestra cueca boliviana, trabajo importante que fue presentado en concierto junto a un puado de notables guitarristas bolivianos y se resume en su obra fonogrfica Alternativa.

Pero ms all de su monumental obra y del periplo cultural que ya haba recorrido, queda grabada en mi retina aquel mgico encuentro del 27 de septiembre del 2007, en aquella estampa de la jungla boliviana adornada de las ms exticas flores silvestres junto a esas empinadas y gallardas palmeras. Su guitarra interpretaba a raudales los sentimientos nobles que albergaba y nos permiti conocer de cerca esa faceta humana preada de mucha modestia y talento. Comprend que la inspiracin sabe mejor cuando se vive y se palma el entorno, como ese sentimiento singular que se siente cuando exuda la tierra, cuando percibes sus olores y cuando descubres que hay ms tonalidades de colores de las que conocemos, percepciones que no se las puede registrar en su justa dimensin si no se cohabita en ella.

Su guitarra saba de los amores contrariados, le cantamos al unsono a Alfonsina, le dimos Gracias a la vida a Violeta Parra por su circunstancial visita en aquella pea Naira de la ciudad de La Paz all por los 60 cuando conoci a su gringo bandolero el suizo Gilbert Favr. Le cantamos a ese fueguito muerto de frio de nuestra entraable Matilde Cazasola y nos quedamos suspendidos con el embrujo de su canto cuando interpret de su propia composicin la cueca Cantarina dedicada a todas las misk`i simis [bocas dulces en romance quechua] y cuyo trabajo est registrado en la pelcula de Antonio Eguino, basada en la novela de Adolfo Costa Du Rels Los andes no creen en dios, cueca que canta Joaqun [el actor beniano Milton Cortez] con la guitarra en la mano a la Claudina [la hermosa Carla Ortiz].

Desde que me vi en tus ojos
voy de desvelo en desvelo
con la ilusin de que un da
puedas llevarme a tu cielo.

Por besar tus labios rojos
por ser parte de tu aliento
dejara todo, todo
porque vengas a mi encuentro'


[Fragmento de la cueca Cantarina de Willy Claure]

Willy Claure est ah en el cofre de los buenos recuerdos, en ese nctar de aquel elixir prodigioso de la buena vendimia que humildemente compartimos, est ah en el bisbiseo de los manantiales, en el arrullo de la amazonia y en el donaire de la cueca.

Por: Ernesto Joaniquina Hidalgo

El amor y el clera en el celuloide

Desde el primer momento en que se editara la novela El amor en los tiempos del Clera de nuestro dilecto literato de Aracataca all por el ao 1985, no tard en llegar a mis manos esta joya literaria del cual degust y pas a ser una de mis predilectas lecturas de su vasta labor literaria de Gabriel Garca Mrquez, pues no haba nada ms agradable y placentero que acompaar a Florentino Ariza por los vericuetos secretos del amor y su sempiterna pasin y lealtad a su diosa coronada, la joven Fermina Daza doncella arisca que supo acertar con el dardo certero del amor, una ilusin inclaudicable en Florentino y un suspiro de amor a la vida en los tiempos en que la pandemia del clera y las guerras civiles se vestan con su mortaja lgubre por estos lares y slo as se comprendera: que es la vida y no la muerte la que carece de lmites.

Esta obra literaria que me invit a crear mi propio imaginario de sus personajes como esa descripcin singular del andar de venada de Fermina Daza o la imagen del bardo Florentino Ariza en sus noches de desvelo tratando de componer sus declaraciones de amor en sus cartas, escribiendo bajo la luz mortecina de aquella lmpara de aceite de corozo, quien adems contaba con el consuelo de su madre Transito Ariza que le deca:Aprovecha ahora que eres joven para sufrir todo lo que puedas, que estas cosas no duran toda la vida . Pero ese fuego ardiente del amor que ambos mancebos sentan al borde del delirio era conminado por los prejuicios sociales y esas ironas del destino que siempre cohabitan en todo tiempo y espacio. As empieza el confinamiento del amor en esta historia.

Esta buena lectura me hizo tambin imaginar los efmeros y furtivos romances que Florentino experimentaba mientras curaba su desatendida dolencia de amor con el remedio de la paciencia, en estas aventuras amorosas conoci a la Viuda de Nazareth, con esa su vocacin de gata errante, mujer que se sinti muy libre de ataduras despus de conocer a Florentino. Experiment una relacin con Sara Noriega, profesora mayor que l que succionaba un chupn de nio mientras haca el amor para alcanzar la gloria plena. El romance pasajero con Olimpia Zuleta que Florentino Ariza en un momento de locura pintara en el pubis de esta bella palomera alborotada una fecha en direccin al austral y le escribiera en su vientre: Esta cuca es ma, jugarretas que ms tarde le costara la vida a Olimpia Zuleta al ser descubierta por su esposo y degollada como a una gallina con el filo de una navaja de barbero. En sus das otoales cuando ya languideca su virilidad y el olor a viejo se haca inminente se solazaba con la joven Amrica Vicua en quien an senta el olor de paales, en un domingo de Pentecosts de esas muchas tardes de domingo que pasaban juntos y desnudos escuch el redoble de la campana de la iglesia del pueblo presagiando el anhelado da que haba esperado durante 51 aos 9 meses y 4 das.

El amor en los tiempos del clera adquiere actualidad al ser llevada al celuloide y sus personajes con sus avatares recobran nuevamente vida en este gnero cinematogrfico bajo la direccin de Mike Newell en un de rodaje de 139 minutos, pelcula que fuera estrenada en el Palms Casino Resort de Las Vegas el 6 de noviembre de 2007, con un reparto de actores acreditados como el espaol de Las Palmas de Gran Canarias Javier Bardem en el papel de Florentino, la italiana Giovanna Mezzogiorno como Fermina , la actriz brasilera considerada como la mejor intrprete de estos tiempos Fernanda Montenegro hace el papel de Transito Ariza, el colombiano John Leguizamo como Lorenzo Daza, la joven actriz colombiana Catalina Sandino Moreno como la prima Hidelbranda Snchez y entre otros artistas se cont con el prestigioso actor americano Benjamn Bratt de madre peruana con ascendencia quechua que hace el papel del doctor Juvenal Urbino.

Gabriel Garca Mrquez que inicialmente no mostr inters en vender sus derechos de autor ni menos hacer de su obra una versin al estilo Hollywoodense, pudo ms la insistencia del productor Scott Steindorff que acab aceptando este ofrecimiento. La productora Stone Village Pictures se hizo cargo de la filmacin y la cinta fue rodada en la versin inicial del idioma ingls. En este proyecto singular no poda faltar el complemento musical de la cantante colombiana Shakira con la cancin Pienso en ti y Despedida nominada esta ltima al Globo de Oro a la mejor cancin original para este 2008.

El lenguaje universal del amor empieza con las miradas del alma y slo se entiende cuando se siente, se enciende como un sutil fueguito hasta llegar a avivar con frenes las llamas de la pasin, se encuentra siempre al filo entre la dicha y el tormento ya que jugar con fuego implica un inminente riesgo, de acabar en cenizas o mantenerse indeleble con la flama del amor como Florentino en aquellos tiempos del clera.

Esta saga de El amor en los tiempos del Clera slo puede ser escrito por aquellos como Garca Mrquez que sienten y creen en la quimera del amor como un acto de justicia. Por encima del amor convencional de los mortales, sta obra literaria a mi juicio tiene la dimensin altruista y ejemplar de seguir los dictados del corazn y continuar invariable e inclaudicablemente por aquella quimera, por esa rara utopa que mueve montaas aunque parezca quijotesco, pues buscando se encuentra y para el nobel de literatura Gabriel Garca Mrquez el amor a su prjimo, a su pueblo permanentemente amenazado por los que confiscaron la paz en Colombia fue una constancia y una prctica diaria, slo como nuestra tenemos algunos de sus pasajes. Particip como intermediario en las conversaciones de paz entre el gobierno y el Ejrcito de Liberacin Nacional de Colombia en el pasado y durante el rgimen de Andrs Pastrana fue activo mediador de la paz entre el gobierno y las FARC. Tambin estoy seguro que el pueblo Puertorriqueo registra en su memoria el apoyo incondicional de Garca Mrquez junto a un puado de reconocidos literatos impulsaron el derecho de Puerto Rico a ejercer su libre determinacin y su plena descolonizacin en aquel Congreso Latinoamericano y Caribeo por la independencia de Puerto Rico llevado a cabo en noviembre del 2006 en Panam.

Fue placentero reencontrarme en esta pelcula de El amor en los tiempos del clera con sus personajes que aos atrs dieron rienda suelta a mi imaginacin, al mismo tiempo que traduzco este gnero cinematogrfico como un roco de esperanza en estos tiempos en que el clera que no es necesariamente una infeccin intestinal aguda sino ese clera visceral que voltea el tablero de la paz por la animadversin y la perfidia de lvaro Uribe, de la Casa Blanca y los ltimos estertores del neoliberalismo que ven en la paz de los pueblos ningn negocio lucrativo, sea este el acicate para seguir soando pero despiertos.

Habr que contagiarse an ms de la persistencia y la utopa de Florentino Ariza en tiempos donde la ilusin y la esperanza adquieren nuevos bros.

Por: Ernesto Joaniquina Hidalgo

A cien aos de los pampinos del salitre

Si la biosfera con toda su savia no ofrece flores negras en el reino vegetal, las narraciones del talquino Hernn Rivera Letelier sobre el fatalismo de los miles de obreros del salitre en su pica novela Santa Maria de las flores negras, nos revela sin ambigedades que las flores negras s existen y circundan en aquellos solitarios pramos de la pampa, cerca al vuelo de los jotes de Olegario Santana y en el tono sepia de aquella imagen congelada de la escuela de Santa Maria de Iquique, flores negras apiladas como filigranas junto a aquella prgola como mudo testigo de las ms de tres mil seiscientas almas, de obreros, mujer y nios asesinados cobardemente y a bocajarro, cuando el entonces general de brigada Roberto Silva Renard cumpla con la orden de fuego a las tres y cuarenta y ocho minutos de la tarde de aquel fatdico sbado 21 de diciembre de 1907.

Esta quinta joya narrativa Santa Maria de la flores negras de Hernn Rivera Letelier sobre ese hecho traumtico en la historia de las luchas obreras de los pampinos del salitre, recobra en la pluma del autor, la fuerza desbordante de un hito que linda la historia pica de los postergados con la destreza y creacin de sus personajes con sus avatares y quimeras por ese periplo tortuoso e inhumano de la pampa hacia la esperanza. Relatar la lucha social y humana es toda una atribucin de su sentimiento, porque lo narra con propiedad y sin vocablos remilgados: ms all ha visto a un poeta ciego llorando mientras recitaba poemas de la pampa cmo puede llorar lagrimas si no tiene ojos?Es que las lgrimas brotan del alma

Si slo un grano de arena de la pampa es poco, pues con otros se forma un remolino y as esa desarrapada caravana de un puado de obreros cansados de injusticias; de salarios de hambre, de un trato ms humano, de escuelas para sus hijos y de balanzas en las pulperas entre otras reivindicaciones, es la gota que desborda del vaso y as se empieza con la huelga indefinida y emprenden marcha hacia abajo desde las salitreras de San Lorenzo y como tempestad en el desierto crece en todos los cantones del Tamarugal y as paso a paso cruzan hombres con sus mujeres y nios las desrticas tierras rumbo al puerto, peripecia que consterna las fibras ms ntimas del corazn cuando la sed y el hambre les ronda.

Las descripciones del hombre con sus circunstancias, como la compaera boliviana diez aos mayor que Olegario Santana, de una docilidad anodina que despus de vivir durante catorce largos aos muriera con peste bubnica y desde entonces Olegario no tena ms compaa que la de sus jotes. A la escuela Santa Maria de Iquique siguen arribando los miles de la pampa y en estas una pareja de aspecto humilde con su hija Pastoriza del Carmen que haba cumplido los tres aos de edad, nia desahuciada por los mdicos que transit con una manda en los brazos de su padre, vestida con una capita de armio de color purpreo y una corona de cartn en su cabecita, tan parecida a la virgen de la Tirana. El tema del amor viene como un roco ligero paralelo a la desaforada realidad de la historia, el joven Idilio Montao de madre chilena y padre boliviano tambin partcipe de esta lucha, cae cautivado por el impulso certero del amor de Liria Maria, la madre de sta, Gregoria Becerra mujer serena y valiente, la entrega a su hija como presagiando su muerte y con voz grave les pide que salgan de la escuela y le confiesa:nunca se arrepentir de quererla, joven Idilio ella naci en Talca y las talquinas son muy buenas esposas. El desenfreno del alcohol en los lenocinios es como una vlvula de escape a sus atormentadas vidas de los personajes, pero la mesura y la disciplina a la causa de los pampinos es ms fuerte que la lujuria.

La unidad, la solidaridad y la entrega al compromiso de lucha por las reivindicaciones de los postergados son los temas centrales en esta saga, en Iquique se unen todos los postergados de la pampa en apotesicos griteros y a estos tambin se adhieren los obreros del puerto; los carpinteros, los jornaleros, los lancheros, los pintores, los gasfiteros, los albailes, los carreteros, los cargadores y los sastres, tambin el compromiso de clase ms all del chauvinismo y el nacionalismo de las fronteras, nos demuestra que los parias y los postergados son los mismos en cualquier latitud o dimensin geogrfica, pese a la herida fresca de la contienda blica del litoral en 1879, los compaeros confederados como los denomina el autor a los obreros bolivianos y peruanos, forman parte de esta lucha titnica por mejores das para el proletariado del salitre, fatalidad compartida junto a sus compaeros chilenos aquel da cuando vomitan fuego las armas de los 1500 hombres armados de los regimientos O Higgins, Rancagua, Carampangue, artillera de Costa, marinera de los Cruceros, del crucero Esmeralda con sus ametralladoras y artillera pesada, la caballera, las tropas del regimiento Granaderos y los policas del puerto.

La descripcin desgarradora de cinco eternos minutos de carnicera humana donde sucumben acorralados y mueren retorcidas por las balas asesinas: ve caer a la mujer y casi al unsono, al padre con su hija Pastoriza del Carmen apretada contra su pechove al hombre tratando de no soltar a su criaturaya muerto, a pocos metros de l. La nia queda sentada en la tierra, inclume, rodeada de los brazos de su padreno llora ni grita ni hace ninguna clase de gestos

Este sacrificio inocente de sangre proletaria no fue en vano ya que fue el preludio de importantes conquistas laborales y el advenimiento de organizaciones sindicales aos despus. Al arribo de esta centuria y como alusin al bho de minerva que simblicamente despliega sus alas al atardecer y motivan a la reflexin una vez que la realidad de las sociedades produjeron los conocimientos, es que se hace ineludible que este precedente y hecho traumtico en la historia del movimiento obrero del salitre no se torne en calesita ya que la infamia del genocidio es vulnerable a la memoria y el tiempo. Esta historia ms all de la memoria colectiva debe de ser registra en la historia oficial de los pueblos en su justa dimensin como nos cantan desde siempre el grupo Quilapayn en la Cantata de Santa Maria de Iquique:Ustedes que ya escucharon la historia que se cont, no sigan ah sentados pensando que ya paso, no basta solo el recuerdo, el canto no bastara, no basta solo el lamento miremos la realidades Chile un pas tan largo mil cosas pueden pasar

Por: Ernesto Joaniquina Hidalgo

biografia:
Ernesto Joaniquina Hidalgo

Colaborador de notas y escritos en diversos medios de comunicacin. Licenciado en Comunicacin Social en la Universidad Catlica Bolivia Cochabamba. Trabajador social activo.

ernestojoaniquina@msn.com

 

Desarrollado por: Asesorias Web
s
s
s
s
s
s