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Gerardo Garca Cabrera
Nacionalidad:
Cuba
E-mail:
Biografia

EL RECUERDO QUE NO CESA

no creas que no sé que es a ti a quien le hablo
MCB

Necesitaba solo un segundo para el viaje
interminable de un abrazo.
Me ha ido creciendo la vida entre tantos
latidos estallados por la contención.

Nos quedamos en La Habana de los guerreros y los amantes
mientras las palabras abandonaron el pájaro
de vuelo interminable.
Los ojos, satélite de nosotros mismos
junto a estas alas de las cosas simples posadas
lejos de las no tan simples, negadas a la sencillez del vuelo.

Prefiero viajar con el asiento vacío
llenarlo con el hueco del tiempo sembrado de árbol
en lugar de estas paredes de graffitti en el west side.
En la Union Station se me sienta
un intenso susto al lado. Pregunta
te gusta tanto Robert Frost como para no dejarlo
un instante desde que te estoy mirando.
Me raja el pecho el recuerdo que no cesa
creyendo que eras tú, le tomo el brazo.
Sin desespero aunque nos quede menos tiempo
sobre las piedras que saludan en lugar de decirle adiós a mis pasos.
Y no eras tú bajo mi brazo. No era Julia de Burgos
ni el libro de Corretger desgranado entre las manos
pero de todas maneras la traición de los espejos
te devuelve una y otra vez aunque sea yo preguntando
por el beso dormido en la sábana que no he tocado.

Fueron todos los poemas, las palabras amarradas
a tus palabras cuando las humedece el sereno
tranquilo de haber vivido algunos años.

Fue el punto más allá de Roma
adonde llegan los caminos de todos los sentimientos
o más bien de donde parten las venas del cuerpo.

Fuiste tú tierra dormida sobre las noches
con mi soledad al lado
carámbano de luz que se va adentrando
por el segundo simple del abrazo
necesario para dos
inmenso para el hombre solo
sobre la espalda mojada de tiempo y ausencia
sin tus pies sobre mis pasos.

LAS NOCHES DE BAGDAD

Si alcanzara todo el amor
para que no mueran sin aliento
las noches de Bagdad.

Las tardes húmedas,
los huecos de la tierra sembrando sin vida
mariposas de párpados carcomidos por la luz.
Donde cabalgaban esperanzas se esconden los recuerdos en el polvo.
No queda día posible para abrazar sin duelo las noches de Bagdad.
Saldrán a amarrarse al sol para remontar la esperanza del pez
mirando la luna gigante sobre el faro.
Volver a forjar de vidas las vidas en Bagdad.
Nada me nubla el dolor junto a la arena encajada
por la náusea debajo de mis ojos.
No quedan pestañas ni espadas para soñar.
Se nos ha dormido el ser humano
esfumándose en el fondo de nosotros mismos.
Solo una llama, unos fósforos encendidos
serán la salvación en los ojos de los niños
la continuidad de las estrellas, en las noches de Bagdad.

Solo el amor no mata,
pero dónde está
el amor que se ha perdido
de las noches de Bagdad.

MEDITACIÓN

Este será un poema de amor
algo así como el verso que siempre es su propio corazón.

Debe ser además un poema para tí de cuerpo entero
por supuesto, vivo en partida doble, de doble corazón.

Este es el poema de mi amor más grande de este mundo
no voy a discutir la teorías sobre la existencia de otros mundos,
claro está, porque amor de principio a fin,
un hombre puede encontrar uno diverso
para echar las cosas prácticas del por más
las menos prácticas, vena adentro, del por menos
es decir, uno siempre es el otro en la punta del viento
el camino interminable, la piedra filosofal.

Debo aclarar que la punta del amor queda al sur,
quizás un ligero rayo de sol arrastrado turbadamente
en el azul de los Andes con los ojos del alma al mar.

Me explico: la punta no queda en el comienzo sino al doblar,
reflexión a fondo, junto a los posibles triunfos cotidianos,
en el segundo que forma parte de universo.

Supongamos que nos hacemos al mar en un velero
que de hacer agua roba el tiempo a las gaviotas,
y el amasijo de ciudades a los puertos para carenar.

Digamos que se acaba el viento y alguien ríe,
nervioso de tener algo mínimo para respirar.

Entonces miramos el aire ausente y decimos que es bello
su transparencia inicia un hábito tierno
pero estira la mano y choca conque al brillo del tiempo le falta el filo.

De manera que la sangre distinta brota en una burbuja tan mínima,
tan poco imaginable sin verde que se enciende
en el manojo de la brisa donde vuelve a nacer la vida.

Pensemos que estamos más al centro,
inclinados a la absorvente indecisión de los orgullos
para ser latido alterno en el otro corazón.

Salta de un susto grave, la renuente complacencia de vivir a la mitad.

Carajo, qué corazón me estorba
reganando albedrío de latidos que dejaron de ser tú, de ser yo.

Ya estas cosas suceden más al trópico, quiere decir cerca del sol.

Son los impulsos de mirar a cada lado por si alguien no existe
reírse por el recuerdo de encontrar toda una vida de proa a popa,
en la contingencia del beso vuelto sembrando en ti
no sabes cuando pero lo cierto viene a ser un latido de cada punto cardinal
el motivo del ala, la madera pura, el destello de dos, la canción.

Afirmemos que una silueta es la intención de la luz
una especie de agua que inventa la existencia de la sed,
la regeneración de los peces, la causa del mundo, nosotros de dos en dos.

Lo más seguro es que a partir de entonces.
esos raros nosotros existan a expensas inconscientes de que la edad te asombre
cuando no encuentras algo, cuando el único camino a ti queda en el cuerpo exacto.
medido en el amor sentido del otro pero a la vez,
un poco más al medio, en el otro corazón.

Todas las cosas se puedieran soñar, sin excepción prenden el alba,
abren el día con los ojos de las aves hondas a posarse en ti.

Qué tarde tan inmensa, tan sin tiempo ni espacio en blanco para caminar.

No hay nadie que te adivine los recuerdos inmortales
nuestras propias leyes, nuestro secreto de estado, nuestro acápite constitucional.

Por nuestra libertad, las antillas dejaron de ser lágrimas en el golfo.
Cuba no puede vivir sin ti.

biografia:

Gerardo García Cabrera
[Santa Clara. Cuba. 1 de agosto de 1954]. Profesor. Licenciado en Educación. Director General y editorialista de revistas de divulgación científica. Conferencista internacional y experto UNESCO sobre gestión del conocimiento, la información y las nuevas tecnologías. profesor en varias universidades. Poeta y narrador

ggcabrera@gmail.com

 

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