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Juan Snchez Fandez
Nacionalidad:
Chile
E-mail:
fsj_fsj@hotmail.com
Biografia

El Salario del Miedo.

En una anterior reflexión, puse como epigrama una opinión del poeta Gonzalo Rojas. En este, el poeta reflejaba con mucha certeza el efecto del miedo en la sociedad chilena. Y si insisto en este concepto, es porque pienso que tiene mucha razón. El reciente movimiento estudiantil, tuvo también en el miedo uno de sus adversarios más eficaces y combativo y diré porque lo pienso.

Primeramente quiero decir que los estudiantes me parecen estar justo en un territorio que se situaría entre el miedo de sus padres y el sistema dócil y servil a la poderosa globalización. Ese enorme Suname Económico a escala planetaria. El miedo que transpiran sus padres pensando que fueron demasiado lejos y pusieron su año en peligro. El miedo que mostró el gobierno y las autoridades para enfrentar el problema con una real intención de responder los conflictos de fondo. Miedo de los medios de información cuando el conflicto se alargaba y ellos intervinieron de forma muy flagrante tratando de llenar de dudas a los estudiantes con preguntas muy inductivas: \'no estarán iendo muy lejos\'; no creen que el movimiento se les puede escapar de las manos\'; \' no les parece que con lo obtenido ya han avanzado bastante y sería hora de volver al colegio\'; \' no creen que ya se les está acercando demasiado la P.S.U.\' ;\' se dice que el movimiento estaría dividido\'. En breve, fue indignante ver cómo se desplegaba toda una batería de amedrentación colectiva hacia los estudiantes. Después de los primeros días, fue claro el posicionamiento hostil hacia los estudiantes por parte de los periodistas. Además están acostumbrados a un tratamiento de la información en donde prima lo anecdótico. Pero el temor de los medios informativos se puede entender, estando la mayoría comprometidos con la mano que les da de comer. Es un miedo instrumental vivo y percutante.

El miedo de los padres y familiares también es fácil de desnudar. El sistema económico les ha convertido en rehenes, sin capacidad de opinión ni de reacción. Y el sistema político sólo tiene que administrar su enorme capital-temor en dosis que imponen las circunstancias. Una muestra de la morosidad de nuestros queridos consumidores, como llama al nuevo ciudadano el comentarista del programa radial \'El Observador\' Javier Días, la vivimos hoy día mismo. Los automovilistas habían llamado a un bocinazo al medio día para protestar por el alza de la bencina. Después de varios días de cacareo mostrando su descontento por esta nueva alza, se deciden a expresar toda su indignación y para advertir al gobierno llaman a un bocinazo que va a remecer los cimientos de la moneda. Yo a esa hora estaba en Peñalolén, cerca de la municipalidad y no escuché un solo bocinazo de protesta. Eso es mi Chile. Se fija como amenaza un acto pueril y ni siquiera eso funciona y no cabe duda que si hay un problema que convoque hoy es este abuso permanente con el bolsillo de los tristes consumidores que somos. Nada.

El miedo de la derecha que se hizo palpable con su súbito \'apoyo\' a los estudiantes. Todos se abalanzaron para decir cuenten con nosotros en su justa causa. Por supuesto que sin hablar de lo esencial: derogar la educación municipalizada. El temor de ellos los disfraza de camaleones. Pero lo que importa es que entendieron que no podían sólo mirar o mostrarse hostiles abiertamente al movimiento. Fueron empujados, sacudidos por el tremendo patadon que significó la fuerza, la unión y la consistencia del movimiento.

Es posible continuar inventariando una serie muy extensa de los efectos provocados por el miedo. ¿Acaso ignoramos que hasta nuestros sueños están condicionados por el miedo? Y por supuesto que no estoy buscando jueguitos de palabra. Pero aunque de forma algo desordenada, no tengo la costumbre del ejercicio de la reflexión escrita, mi propósito era evidenciar los efectos del miedo en la presión que se ejerció sobre los estudiantes para \' hacerlos entrar en razón\', o para dacarlos de su estado peligroso de inconsciencia\'. Afortunadamente en este caso la inconsciencia estudiantil es una virtud. Están justo en el momento antes de la universidad. Yo pienso que a partir del ciclo estudios superiores, empiezan, para no salir más, a pensar pesadamente sobre la consecuencia de sus actos. Queda poco lugar para la rebeldía. Como ser rebelde cuando hay que apurarse para conseguir el preciado cartón validante que será el pasaporte para asegurar su futuro, al menos es la idea que el sistema vende, porque sabemos desde hace tiempo que la mayoría de los títulos no aseguran nada. Desde allí la rebeldía tiene un tufillo a simulación, se protesta pero en territorios bien estrechos, los que tolera el sistema. Y después? Ya sabemos que todo va muy rápido. Ya desde el ciclo universitario el sistema económico ofrece dineros y créditos para los \'mejores\' que son una mordaza muy complicada de retirar. Como ven mis amados pingüinos, lo de ustedes tiene un valor único y en la mayoría de los casos irrepetible. Están en un momento en que el gobierno y los servidores de la medida de lo posible, están tratando de dejar pasar el tiempo, de cansarlos, de aburrirlos, de inventarles baratijas tal como lo hicieron los primeros \'descubridores\' con la indiada. Por favor, me arrodillo para suplicarles que no aflojen. Sígannos mostrando, seguramente sin proponérselo, que los adultos somos una banda de cagones miedosos. Sigan adelante que nos están dando la mejor oportunidad después de la dictadura para cambiar nosotros mismos y sentir vergüenza de habernos dejado adormecer con la equivoca promesa de cambiar tener por ser.

Juan Sánchez Faúndez
Santiago de Chile, 20 de junio 2006


Gracias pingüinos por devolvernos la dignidad.

\'La sociedad chilena está envilecida por el miedo\'
Gonzalo Rojas, poeta

Cuanto nos demoraremos en aquilatar lo que está pasando ahora mismo con los pingüinos. Yo empiezo diciendo que soy un tipo de casi 60 años, de la especie retornado vitalicio. ¿Como así? Aunque volví al país justo después del plebiscito del 88, aun no me siento reinserto en la realidad socio cultural chilena. Parece trágico, pero el tiempo le va dando solo rango de comedia. Son muchas las razones para explicar esto, y como no es lo más importante, lo doy solo como antecedente. Después de constatar que mucho compañero renegó, se \'arregló los bigotes\' o se quedó en \'la izquierda consecuente\', decreté un receso que dura hasta hoy, y abandoné toda actividad de corte partidista. Tomé butaca y me instalé en el palco del criticón. Y por supuesto no soy un caso aislado, el palco está saturado de compañía y no me aventuro si afirmo que cada vez somos más. Pero insisto que solo hablo de mi para tratar de entender lo que se vive en Chile por estos días.
Todo empieza como el clásico conflicto entre estudiantes y autoridad. Vemos como los mandamases despliegan su mejor olímpico desprecio hacia \'el coro de niños caga verdades inoportunas\'. La misma gente que antes de la dictadura llenaba páginas para pedir espacios de democracia, el respeto por las ideas y otros berrinches, hoy convertidos en maestros del terrorismo informativo pretenden amedrentar a la desinformada opinión pública bien pensante y de esa forma eludir su tarea de responder con claridad a las peticiones de los contaminantes pingüinos. La sola orden es: terminar rápidamente con esa pandemia social que llegó nadie sabe de donde y que parece mas temible que todas las peores gripes salidas de un escenario de terrorismo biológico.
Y empezar a descubrir, y la palabra está bien pensada, descubrir que finalmente está pasando algo y los que provocaron ese estruendoso algo son los jovenes-comechicle-buenos-para-ocuparse-solo-de-ellos. Cuantas veces, yo el primero, les he arengado y refregado mi desdén, cual flamante viejo´emierda fabricante de escenarios-catástrofe. Y hoy descubro su magnifica lección de como manejar un conflicto, de como interpelar a la mediocre tibieza de los defensores del modelo, de como se puede ganar la auténtica adhesión y respeto de toda una sociedad sumida en el sopor consumista, insensible y preocupada solo de mantener operables sus tarjetas comerciales. Todo un país reducido a la condición de elije-representante en un triste baudeville eleccionario elevado al rango de ejercicio democrático. Y esta historia no la están escribiendo solo unos pocos iluminados .¿No estarán clonados estos cabros?, se preguntará algún funcionario implicado en las negociaciones y que entiende menos que yo esta catástrofe para nuestra consensual y recién entrenada presidenta.
Estamos a dos semanas en que el conflicto se endureció y no sabemos como terminará. Lo que sabemos es que los estudiantes han obtenido varios logros de tono mayor. Primeramente han sido actores en una historia en donde se han ganado el reconocimiento de todos. Estos jóvenes que solo provocaban comentarios reprobatorios: no les importa nada, son mezquinos, no han babeado contra la dictadura, solo saben mirarse el ombligo y llamarse por celular con cualquier motivo fútil, pasan la mitad de su tiempo en el computador tonteando, etc.; Un largo etcétera, porque les atribuimos todas las taras. ¿No será que cargándoles tanto mal, desviamos nuestras miradas culposas? Hoy sin saber lo que obtendrán en el corto plazo, se han elaborado un sólido respeto del mundo adulto criticón y sentencioso. Enseguida, nos han mostrado, sin buscarlo, el a,b,c de la eficiencia en materia de como organizar, movilizar, coordinar, explicar sus razones, buscar la oportunidad para decir lo justo. Yo que hago parte de una generación \'comprometida\' que se pasaba cinco horas para debatir dos ideas con un auditorio de 30 personas y que al final después de un gran paseo por los peores lugares comunes, nos creíamos capaces de hacer una revolución. Si es para llorar. Y estos buenos pa´nada, tienen en jaque a toda la plana dirigente. Hasta han logrado que los oportunistas opositores maestros del cinismo, adhieran casi incondicionalmente a lo que los jóvenes van decidiendo cada día en un perfecto, ¿aprendido de quien, donde?, ejercicio democrático en el que están representadas 600.000 personas. Yo, por el entendible temor de que me tomen por un enloquecido pedófilo, he contenido todos estos días una irrefrenable gana de salir a la calle y de agarrarlos a besos, llorando de júbilo. Gracias muchachos, lo digo sin lirismo, aunque varias veces me he sentido tiritar el mentón de emoción escuchándolos hablar. Gracias porque ustedes me han hecho creíble el manoseado refrán\' otro mundo es posible\'. Gracias por permitirme saber que podemos volver a ponernos de pie, sin dignidad no era posible. Seré un aplicado observador de todos los pasos que continúen dando y por supuesto que diré presente cuando ustedes estimen que necesitan una mano de nosotros, los grandes, que a punta de torpeza nos hemos fabricado una bien ganada desconfianza de vuestra parte. Lo que han hecho ustedes debiera ser enseñado sistemáticamente en las mejores escuelas, las que ustedes construirán, y ojalá se den el tiempo para montar un cursillo vespertino para parlamentarios, ministros y otros cabeza dura que la juegan al vende-ideas. Gloria a los pingüinos y a seguir dándole hasta que no se mueva.

Juan Sanchez Faúndez
Santiago de Chile, 6-6-6


fsj_fsj@hotmail.com

 

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