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Queta Navagmez
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

FANTASMAS DE CIUDAD

Lamentos y pregones
que atropella la prisa.

Ancianos, tragafuego, merolicos,
mujeres, limosneros o chiquillos
que cargan el pesar en la mirada
o en el arco vencido de los labios.

Visiones de ciudad que me persiguen,
en la calle, rozan mi sentimiento,
desnudan las heridas
y se untan a mi piel.

En soledad deshabitan mis ojos;
son débiles, grisáceos y fugaces...

Intento darles voz con flauta torpe:
destemplado plañir
que cae sobre el hastío de la metrópoli
lo mismo que la sombra de la noche.

Queta Navagómez, del libro Fantasmas de ciudad

LA PALMERA.

Cautiva de ciudad y pavimento
la palmera despliega su nostalgia.

Sitiada por los autos y el estruendo
delira por luciérnagas.

¿Soñó playas y brisas?
¿El latido de olas en vaivenes
los barcos, los corales y gaviotas
que trepan pos su savia?

Despliega su nostalgia la palmera.
pajarraco de alas imperfectas
abúlica gallina desgarbada
que siente como ascienden
por su tronco cenizo
ansiedades de sol
hambres de arena
y las rugientes olas
de su perdido mar

Queta Navagómez, del libro Fantasmas de ciudad

CAMPESINO EN EL METRO

Hueles a tierra estéril,
a sueños cancelados,
a ojos acechantes tras la nube,
preciosísima nube
que se sigue de largo
ante tu sed de siglos.

Con la flauta en los labios
recorres el vagón.

Mano tendida en vano.

Pobre ropa mordida
por soles e intemperie.

Triste morral al hombro
repleto de miseria.

Angustia deambulante,
te olvidaremos en un cerrar de puertas.

Queta Navagómez, del libro Fantasmas de ciudad

MADRE OBRERA

Disminuidos por el abandono
los hijos te despiden.

Ven que te desdibujas como el aire,
a través de cortinas tempraneras
y los colma un suspiro.

Corretean tus ausencias
de cuartos en desorden
y se untan tu recuerdo
a la infancia delgada.

-El sol vagabundea por los patios,
con sus botas alegres y amarillas-

Te miran regresar, como a la nube
que pretende llover y no revienta:
humedad siempre próxima
que no calma su sed.

Por ti comprenden que el reloj severo
tiene el poder de racionar caricias
o contraer los pliegues de la risa.

Aprendieron contigo
que el trabajo es vital,
y les duele que madre sea un fantasma
que aparece cansado, noche a noche.

Queta Navagómez, del libro Fantasmas de ciudad

biografia:

Queta Navagómez


Mexicana. Nació en Bellavista Nayarit, el 2 de enero de 1954. Es licenciada en Educación Física. Escribe cuento, poesía y novela. Ganadora del II Certamen Literario de la revista Marie Claire 1995, además del Premio Nacional de Cuento \'Álica de Nayarit\' 1995 y del Premio Nacional Bienal de Poesía \'Alí Chumacero\' 2003-2004. Radica en la Ciudad de México. Concluyó el Diplomado en Creación Literaria, en la Escuela de Escritores, de la Sociedad General de Escritores de México [SOGEM].

Tiene publicados:
Aquí no ha terminado, cuentos brevísimos, México, 1993. Fantasmas de Ciudad, poesía, México, 1999. Piel de Niño, cuentos, México, 2000. En busca de un alma, [cuentos huicholes], México, 2001. Tukari Temai el Hacedor de Lluvias, [novela huichola], México, 2002. Destiempo, sonetos, México, 2004. De mujer la hoguera, cuentos, Estado de México, 2006. Canto para desplegar las alas, poesía, México, 2006. Hadas Ebrias, cuentos mínimos, México, 2006.


navagomez28@yahoo.com.mx

 

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