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Vctorio Suarez
Nacionalidad:
Paraguay
E-mail:
victorsuarez158@gmail.com
Biografia

Mi Bardo Thodol

¡Oh, alma ciega, ármate con la antorcha de los Misterios, y en la noche terrestre descubrían tu Doble luminoso, tu alma celeste. Sigue a este divino guía, y que él sea tu Genio. Porque él tiene la clave de tus existencias pasadas y futuras”.

Llamada a los iniciados, del libro de los muertos



Se cerró el ciclo,
quebró la transparencia
y amaneció el silencio
como un dedo
que señala
el declinar de la vida.
Tantos espasmos
incendiaron los días
desde el talco indeleble
de un lejano diciembre
con pañales
y luego
con uniforme escolar.
Qué existencia solariega
con el soplo de un río
eternamente cálido
y los abrazos de mamá
que eran tan fuertes
y luminosos
como la misma alborada.
Puntuales presencias
en los ojos de un niño
con sencillez de pájaro
San Francisco
y con la rotunda hermosura
del alma
que comenzaba a cabalgar
entre las difíciles paredes
de una vida
que plantaba
sus baldosas blancas
y negras.
A la deriva
como un barco
que se pierde en el mar
sin entender
la dirección de los vientos
ni el latido de lo que arriba
es abajo
el torbellino amoroso de la sangre
se fue cuajando en el tiempo,
en las arterias,
en la mirada,
en la ciudad esquelética,
tribal,
confusa y amarga.
Sin embargo,
qué de rostros fraternales
bruñían las horas
y descansaban sus alas atardecidas
como pétalos de luz solidaria
en la intimidad inconfundible
del hogar.
Imágenes de décadas
que sólo sobreviven
en el aire templado y nocturno
de las retinas.
El aire madrugador
de Catalina
el sueño impoluto
de un vergel,
de un pedazo de esperanza
que siempre y siempre
renacía.
Ciclos redondos
caminos interminables
sin dirección alguna
en medio de la gran soledad
que aclimataba su propio espectro
delante de la Virgen María.
Momentos que ya no existen
materias descompuestas
huesos carcomidos
carnes diluidas
pelos y uñas que murieron,
almas que volvieron
como en un principio
cuando el Verbo era carne.
Espíritus que partieron
en signos zodiacales
en trenes invisibles
en hojas movientes
en polvo desatado
en alas de cera
en nubes que se vuelven agua
en temblores que acechan
desde lo invisible.
Nace la tristeza en cada poro
que aumenta su intensidad
en el fragor de un tiempo
que toca de igual manera
el firmamento y la tierra.
Sombras clonadas
lamen la superficie
se cuelgan del aire
estallan
y se reestructuran de nuevo
todos los días.
El dolor es un puño cerrado
que golpea el templo interior
arrastrando cadenas.
¡Golpead y se os abrirá!
Quema el fuego en las venas,
las manos construyen
la vieja escalera de Jacob
y en cada peldaño
una vida
en cada suspiro
un adiós.
La existencia
descascara su piel
llega a la cumbre
y acelera su paso
en la pendiente
para bajar lo antes posible
porque abajo es arriba
y las multitudes
que van quedando
[con el ajenjo en sus lenguas]
conocen el rito
la historia simple
que viaja en un pañuelo
o en un recuerdo
con aroma de mujer.
Cuánto pesa cada círculo
de la vida que da vueltas
en su propia materia.
Reclamos y tristezas
lluvia de maldiciones
y lágrimas que engordan sus cristales
en un par de ojos caídos.
Llanto desmesurado
a media mañana
pecados capitales
tres veces tres
acumulan el silencio,
la desconfianza,
cuando la claridad fermenta
y termina en un abismo.
Es cierto, Calderón,
“La vida es sueño”
pero a veces no borra
el color de lo vivido
ni cierra su cáliz
en la huida.
De qué manera
se desinfla la espuma
y estalla en su propio arco iris.
La cama es un desierto
donde los fantasmas
capturan la cabeza.
La cama es un insomnio
de sábanas
de piedra bruta
de sueños escondidos
de lamentaciones recurrentes.
Apenas queda en la memoria
el banquete
la risa de los poetas
el fulgor de los taumaturgos
la urgencia de los prestidigitadores
la flagelación de los anacoretas
la palabra de los grandes iniciados
el espíritu trascendental
de Hermes, Zoroastro,
Jesús, Buda
y Mahoma.
Inciensos que calan hondo
igual a Pitágoras
o Heráclito de continua $3>morfosis
en el alma que con la muerte se vuelve agua
y tierra.
Qué serenidad estoica
aprendida de Cicerón
de Séneca
del antiguo Apuleyo que hablaba
de los bellos misterios de Isis.
Cuánta migración de luces
al recrear a Lucio
en las puertas de la muerte
en la cáscara de Proserpina
de donde regresó
atravesando todos los elementos
de la medianoche
en que vio brillar el sol
como si fuera de día
en presencia de dioses de varios mundos
a los que adoró con gran pasión.
Iniciarse es morir
-decía Plutarco-
estar atento entonces:
dos caras de una misma moneda
hacia la luz fundamental.
“Bienaventurado el que tiene
ante sus ojos la hora de su muerte
y que está dispuesto cada día a morir”.

Silencio impresionante
Como el noveno estado
en medio de la vegetación.
¿Habrá algo más que gotas de rocío en el alba?
El corazón estalla en pleamar de dolor
y se bambolea en la oscuridad del horizonte,
ya no importa quién soy
solamente espero volver
a la energía
sin células
ni mineral.
Traspasar todas las puertas
romper la cárcel corpórea
donde anidan forúnculos orgiásticos
y sobresaltos estériles.
Cuánta tristeza configura
la debilidad humana
la impotencia del ser
delante del destello sideral
que alumbra la vulnerabilidad
de la carne
la fragilidad de los huesos
la letanía del cerebro.
Los pies en la nada
los surcos del viento
la voz que se ahoga
la garganta muda
la semblanza onírica
el gran naufragio
la alegría que flota en la lluvia
raudales de escombros
éxodos golpeados
lenguas satánicas
heces de Sodoma
paños de Babilonia
moscas zumbando
excrementos con bocas y ojos
y largas cabelleras.
El sol alumbra la destrucción
la acelerada descomposición humana.
El infinito es un pecho abierto
a las estrellas
a las almas liberadas.
Allí somos uno mismo
allí las multitudes
[de millares de años]
que dejaron sus recuerdos
en alguna pintura rupestre,
en algún relato de Herodoto
y Tucídides,
en algunas secuencias
de esplendor y batallas.
Todos en uno mismo
fundiéndose en la fuerza del universo
los que en paz
no descansan
porque las luces
no dejan de brillar.
¿Todo es ilusorio?
serenidad fatal
conciencia adámica
búsqueda del paraíso
la pura esencia
los talismanes consagrados.
¿Acaso decidimos renacer?
El oráculo llamea
y San Juan de la Cruz
vuelve a decir:
“Déjalo todo y tendrás todo”
El divino Dante no está lejos
y con la fuerza del tiempo
recrea los mismos viajes
de la Comedia al morir.
Mi Bardo Thodol
la tristeza pesa tanto
pero felizmente
ha llegado la hora
ya no hay nostalgia
en el atardecer
y la noche no volverá
a traicionar con sus oscuridades
interminables.
Al fin soy mío
yo mismo, nadie más,
apuntando
hacia la luz indestructible
y moldeada
por los dedos de Dios.



CRISTAL INTERIOR

a R. S. maestro
al servicio del Gran Arquitecto del Universo


Ammon-Ra
viejo profeta de luz
“La piedra habla
y el muro grita”.
Los misterios
de Osiris e Isis,
la barba
de Hermes Trimegisto
y el verbo solar
en el libro de los muertos.
Cuatro mil años
en los papiros,
la teosofía dórica
los fragmentos de la poesía
ática órfico pitagórica
y los antiguos caminos
de la teogonía
y el cosmos.
El cielo es el padre
la madre tierra
las altas montañas
la vida,
el lenguaje oculto
las lluvias nómadas
y eternamente repetidas.
Siempre el incienso,
entre las columnas,
los pasos perdidos
y el sueño que vuelve
navegando
en la misma piedra
de cristal.

Poema hermético

“¡Oh, Agni! ¡Fuego sagrado! ¡Fuego purificador! Tú que duermes en el leño y subes en llamas brillantes sobre el altar, tú eres el corazón del sacrificio, el vuelo osado de la plearia, la chispa escondida en todas las cosas y el alma gloriosa del sol”

Himno védico



Tal vez nació de la sustancia,
de la voz silenciosa
que sopla recuerdos
desde el oriente eterno.
Llegó con los siete principios
[sellados en las lenguas
de los antiguos iniciados]
y con sus ojos grandes
y su cabellera larga
manejó el silencio
memorando el viaje,
los tres golpes
aún desconocidos.
Emergió en el embrujo
de la tarde
para señalar en mi ansiedad
las tablas del principio:
comienzo y fin
cielo y tierra
vida y muerte
blanco y negro
alba y ocaso
mi boca
su boca
la subida de su existencia
y el lento declinar de la mía.
La noche y el día
en nuestras manos,
el fuego
y el agua
en las tormentas interiores,
legítimamente agitadas.
Estará todavía sin entender
los símbolos de mi viejo idioma,
los destellos infalibles
de la poesía.
Nació de la materia
con sus sueños de cine,
con mi costumbre
de juglaría.
Desde entonces llega
y queda igual a la luz
del mediodía.
Camina en mi garganta,
es la sal
el azufre
el mercurio,
mis tres viajes
la sensación final
de nacer de nuevo
con sueños de amor.

La piedra de cristal
a M. E. F.

La piedra transparente
de antigua alquimia
guarda el rito de las lluvias
y el legendario idioma
de Hermes y Pitágoras.
La piedra transparente
con la misma fortaleza
de las montañas
[muy cerca de tus manos]
refleja el tiempo que anduvimos
con tantas interrogantes a cuestas.
La misma piedra de purificación
y trabajo
es un largo camino solidario
[igual que tu presencia]
en la mañana.
La piedra bruta, de cristal,
vigila, casi en soledad,
nuestros pasos inseguros
de eternos caminantes.



El lenguaje inicial

El idioma
de los iniciados
es una piedra filosofal
en la garganta.
El lenguaje
de los iniciados
es la transparencia
del cristal,
la sabiduría
de Hermes
y Pitágoras.
La palabra
de los iniciados
es un tiempo
de señales
y símbolos.
El eco
de los iniciados
es el aire
el fuego
y el agua
que cruza la noche
del universo,
el cielo de las almas.

Vida profana

La vida profana es insulsa,
es la oscuridad
el oropel
y la ignorancia estática
que muerde su propio rabo,
lejos del misterio.
La vida profana es el abismo
sin piedra de cristal
ni señales esotéricas.
La vida profana es un baldío
cargado de ausencias.



Recuerdo

Aquel patio
la ventana de cristal
y el viento de la noche
resbalando sobre sábanas limpias
y el embrujo de una pasión
que abrió su luz
después de tanto tiempo.
Pero luego llegaron
repetidas ausencias,
colores lejanos
y ojos borrados
que me dicen
que aquello no se volverá
a repetir.




Vuelves

Sobre el semblante de espanto
y las lágrimas falsas,
vuelves con todo tu esplendor.
“Sólo sé que no sé nada”.
Es la respuesta sobre la mentira
que flota igual a una flor
podrida.
Estás de nuevo
en mi vida
en el sol que lame
el amanecer,
el alimento cotidiano.
Vuelves
como siempre,
entre tantas cosas perdidas.
Quiero creer en ti,
en este laberinto
en que las horas pasan
raspando sueños.
Sobre el rostro que se esfuma
y muere
¿vuelves realmente?

Todo y nada

Tengo todo:
tu presencia,
tu descanso
y por lo menos
el día en que te toco
cuando escucho a Mozart.
Tengo todo
y, sin embargo,
el tiempo se me escapa
abandona nuestro sitio
y se pierde en la ausencia.
¿Me dejarías amarte?
-me dices-
y yo te miro a los ojos
con ardor perdurable
¿Hasta cuándo?
-vuelves a preguntar-
y no entiendes
que las respuestas
flamean en mi poesía.
Tengo todo
pero pensándolo bien
al no tenerte a ti
sé que no tengo nada.


Trascendencia

Con las memorias congeladas
en la pared,
en un cuarto incapaz
de dibujar huellas,
sostengo en mi aliento
el último aroma
de un cuerpo que ahora
ni siquiera es ceniza.
De cara a esta circunstancia
aprisionada en la noche,
igual a la ciudad
que humedece su espalda
en la niebla,
los retratos colgados,
las querencias perdidas,
el paisaje inerte,
el cielo claro,
el día abierto
en moléculas de tiempo.
Cómo trasciende mi mano
y tiembla en un idioma.
Caras petrificadas en una flor,
el mar queda atrás
el espacio ya no existe
y las carrozas de fuego
emigraron.
Sin embargo,
estoy en otra dimensión,
mirando
las caras congeladas.
Capítulo cerrado
Los signos del silencio
forman la clave,
los territorios de arena
los destellos del sol
las espumas del mar.
La nostalgia onírica y los fuegos
van madurando
en una nube de cal.
La sangre es un aguacero caluroso
en las venas,
cae y nace el arco iris
como una flauta dulce
que se ahoga en el río.
Toda la imponente vegetación
de mis sueños
el pulso desmesuradamente fuerte
recoge el sonido de un ave
y se desdibuja en la profundidad de la carne.
Hay un rito de memorias antiquísimas;
también sellan sus angustias
los sitios del silencio,
la mesa, las sillas vacías,
las ausencias.
Un regreso inminente
da vueltas en el reloj,
un capítulo cerrado
y mis manos en el horizonte abierto
buscando alguna piel
donde se extiende la clave
la claridad
y el silencio.

Oriente eterno

“Escuchad en vosotros mismos y mirad en el Infinito del
¡Qué hacen los astros? ¡Qué dicen los números? ¡Qué ruedan las Esferas? ¡Oh, almas perdidas o salvadas: ¡ellos dicen, ellos cantan, ellas ruedan, vuestros destinos!”

Hermes Trimegisto



Dios preparó el límite
el tiempo donde se pudre la sustancia
y muere la materia.
Abajo es arriba
veo fluir la vida entera
en un penoso tránsito
hacia lo ignoto.
Se descascara la existencia
en el verdadero cuarto de reflexión
y uno tiene tiempo de pensar
en la proyección iniciática
que desde la sombra
enseña la llave de luz
que lleva al Oriente eterno.
Con el mazo y el cincel
labré la piedra
abrí sonrisas
y extendí fangos de amargura
que finalmente se comprimen
en el último suspiro
en las entrañas de la madre tierra
en los brazos eternos de la muerte.
La serena inminencia del viaje
los huesos doloridos
la carne torturada
las articulaciones reventadas
y el corazón que llueve hasta el final.
Es la descomposición del ser
con metástasis de tristeza
en un mundo que termina en brumas.
Los pasos se disuelven en el aire,
en el agua
en el fuego
golpean levemente la escalera de Jacob
tocan el sol
los pasos se detienen
y rompen las cadenas.
Uno imagina el vuelo de hermosura
la otra orilla
la vibración de la esencia
la plenitud del mercurio
el regreso.
Yo preparé el límite
se pudre la sustancia
muere la materia
nace la vida.

CURRÍCULUM SINTETIZADO

VICTORIO V. SUÁREZ
. Nació en Asunción [1952]. Poeta, ensayista y periodista. Forma parte de la llamada “Generación del 80”. Egresó de la Facultad de Filosofía de la Universidad Nacional de Asunción, en la rama de Historia, con una tesis de licenciatura sobre las “Corrientes culturales del Paraguay” [1991]. Fue director y fundador en la misma institución universitaria del “Taller de Historia Alfredo Seiferheld”. En 1997 recibió un galardón en el “Primer Concurso de Poesía Joven” organizado por el Instituto Paraguayo de Cultura Hispánica. Sus poemas y artículos aparecieron desde 1970 en los suplementos culturales de “La Tribuna” y “ABC color”. En 1975 trabajó en el Proyecto Marandú de la Universidad Católica, bajo la dirección del antropólogo Miguel Chase Sardi. Entonces, su postura crítica al gobierno de Alfredo Stroessner le valió un año y siete meses de prisión en las mazmorras de la dictadura [XI 1975-IV 1977]. Colaboró para la fundación de “Ediciones Taller”. Publicó en todas las ediciones colectivas del “Taller de Poesía Manuel” Ortiz Guerrero: “Y ahora la palabra” [1977], “Poesía Taller [1982], “Poesía Itinerante” [1984]. En el año 1985 ofreció al público su poemario: “Los fuegos del alba”. En el 2001 publicó la primera edición de su libro titulado: “Literatura paraguaya [1900-2000]. Expresiones de los máximos representantes”. PUBLICACIONES RECIENTES: “Proceso de la literatura paraguaya” [2006]; “La década del 40”, obra de investigación colectiva de la Facultad de Filosofía UNA; el poemario: “Cristal Interior [Bardo Thodol]” [2005]. Desde marzo de 1994 a 1998 dirigió el Suplemento Cultural de Noticias El Diario, donde también escribió como columnista político. Ese mismo año inició la serie: “Conversando con Augusto Roa Bastos”. Fueron encuentros literarios con el Premio Cervantes de Literatura e invitados especiales, como parte de un programa denominado: “Cultura Permanente” del Diario Noticias. En 1993, formó parte como periodista invitado y observador cultural del “Festival Folclórico de los Pirineos”, en recorrido por España [Madrid, Jaca, Huesca, Zaragoza, San Sebastián] y Francia [París, Toulouse, Carcasonne, Sete, Morcenx, Olorón de Sainte Marie, Le Puy En Velay, Montrejeau, Castres, Perpignan, Narbonne, Lourdes, La Grande Motte, Saint Gaudens, Nouvelle y Montpellier]. En 1997, participó de varios encuentros culturales en Italia [Roma, El Vaticano] y España [Madrid y Toledo]. Viajó [1996], como periodista cultural invitado por el Gobierno de la República Federal de Alemania, recorriendo por: Berlín, Dresde, Hamburgo, Colonia, Bonn, Görlitz, Bielefeld, en cuya Universidad asistió al seminario cultural sobre América Latina. Aprovechó ese viaje para pasar a Polonia, donde contactó con grupos folclóricos y culturales. Entre el 2000 y los primeros meses del 2001, trabajó como editor-editorialista del Diario Vanguardia de Ciudad del Este, donde también dirigió Radio Concierto. En la actualidad se desempeña como profesor universitario en la Facultad de Filosofía en la carrera de Letras. También forma parte del “Centro de Investigaciones” de la misma facultad. Es fundador y director de la revista “Arte y Cultura”. En la actualidad dirige el Taller de Literatura de la Universidad Iberoamericana [Asunción-Paraguay]. Sobre las obras de Suárez hay significativos reconocimientos que provienen de prestigiosos autores como: Raúl Amaral, Josefina Plá, Hugo Rodríguez Alcalá, Vicente Peiró y Roque Vallejos. En google.com.py figura abundantemente datos de la trayectoria de Victorio V. Suárez, poeta contemporáneo paraguayo.



vvs544@yahoo.com.ar

 

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