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Sugey Cataln
Nacionalidad:
México
E-mail:
Biografia

Delirio acuífero
El agua se escapa en el resquicio de mis dedos,
ha mojado mi piel con el candor de su caricia,
solo sus huellas húmedas quedan en mis manos
embriagándolas con la agonía de su ausencia.

¿Porqué no te puedo atrapar como si fueras una mosca?

Agua acariciante, fresca, confortante
te miro transparente, limpia, seductora,
en mi delirio sediento te poseo
y vuelves a escaparte, serena gota a gota.

¿Porqué esa desesperación por poseerte?

Es que mis manos secas, agrietadas
son un desierto de soledad caliente, sofocante,
crisol de sueños extinguidos, ritos agotados.
infierno de escasez, martirio envenenado.

Ecos
Recelosa, cautelosa caminaba en la obscuridad, ese sueño alucinante la conducía en la selva.
Esa sombra frágil, delgada, encorvada, buscaba entre los árboles esa cueva, esa cueva que tanto veía en sus sueños. Recuerdos fugaces guiaban sus pasos trastabillantes, el sudor recorría su cuerpo, en su rostro desencajado brillaba la luz de la esperanza, el zumbido de los mosquitos parecían taladros en su cerebro, mientras ramas largas y ásperas golpeaban sus brazos.
Por fin la vio, una roca grande obstruía el paso. En su sueño la empujaba, y crujía la roca al recorrerse, dejavu inamovible. Explotaron murciélagos con chillidos desquiciantes, lo único que pudo hacer fue tirarse al piso cara a tierra. Su corazón latía fuertemente calentando su piel hasta enrojecerla, por fin pudo pararse y continuo, no debía parar era su última oportunidad de descubrir el porqué de ese sueño recurrente.
Dio un paso ingresando a la cueva, el terror se apoderó de sus músculos, estaba traspasando su sueño, sus sueños, siempre aquí despertaba.
El crujido de la roca que cerró la cueva, irremediablemente la estremeció llenándose sus ojos de lágrimas, ¿Y ahora qué? Su mente confundida no daba para más.
Sus pasos ahora, eran más lentos, como si quisiera descaminar lo recorrido. Sus ojos abiertos como platos querían descifrar la obscuridad, el temblor de sus piernas hacia que sus dientes tiritaran, sus manos extendidas querían agarrarse del aire. Hasta que por fin, sintió una pared helada que la tocaba, por instinto acercó su oído, la pared hizo un hueco para él. Ávido empezó a comerse los sonidos.
La tierra temblaba con vida, los truenos estremecían el cielo, el viento soplaba, eran ríos, cascadas, mares, gotas de agua.
Una oleada de rugidos, bramidos, maullidos, ladridos, trinados invadieron su oído, era como tener la selva, el desierto, el bosque, el mar en su cabeza.
Después gritos, llantos, gemidos, risas, carcajadas, anuncios, carros, fabricas, la ciudad contaminada turbaba resonante en su cuerpo.
Al final, silencio.
Si eran las voces del silencio, del silencio callado, sepultado, eran hombres, mujeres, niños que ahogaban su voz y gritaban: Libertad.

Delirio suicida
La tierra atrae la aridez de mi vida,
ilusiones hechas polvo en arenas movedizas,
ojos secos fósiles de una pasión inerte,
laberintos recorridos, lasitud insuperable.

He derrochado el tiempo en esperas imposibles,
la sombra de la ruina ha invadido mi piel,
segregando mi cadáver de la multitud
afanada por luchar, por gozar, por vivir.

Madre [tierra]¡Húndeme, fúndeme en tu seno!
rellena sus huecos con la calidez y sequedad de tus granos,
inhuma este cuerpo vacío, resquebrajado,
que ahora vuelve a ti y quiere morir, morir y morir.

biografia:

Escribir es escupir, vomitar, desangrarse, desgarrarse el alma; tambien es un placer, es llegar al orgasmo literario por medio de las letras que se pegan, se unen, se balancean traspasando sueños electrizantes. Un abrazo a todos mis hermanos de letras.


sugey_solocuates@yahoo.com.mx

 

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