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Mara Joaniquina
Nacionalidad:
Bolivia
E-mail:
Biografia

MANTO DE MELANCOLÍAS

Naciste
En un manto de melancolías
En una tarde
Que deshabitó moradas
Y desgranó edades
Desde entonces
La noche entró por tus ojos
Y cayó triste en tu lecho
Desde entonces
Caíste en los pies descalzos
En el vientre desnudo
Y las manos vacías
Desde entonces
Anduviste esperando sueños
Que nunca llegaron
Que nunca levantaron vuelo
Mujer de los años blancos
Que soportaste ráfagas de sufrimientos
Y te enfrentaste al enemigo
Que hizo destejer la morada de tus hijos
Mujer que caminaste
Por las trincheras de la vida
Enarbolando las banderas de la esperanza
Y sembrando flores blancas
En las Colinas de los deshabitados
Mujer que extraviaste tu sonrisa
En las paredes de los explotadores
Y tus ojos descendieron a sus tierras
A sembrar odio y venganza
!Said de las manos negras!
Cosechera de sombras
Donde las heridas
Recorren tus campos blancos
Y las miradas
Se esconden detrás de tus ojos
!Said de las manos negras!
Que tejió de oro sus campos
Y pinto sus paredes con tu sangre
!Said explotadora inhumana!
Mientras el frío
Va mordiendo el corazón de las flores tristes
Te marchas
Derrumbando vientos
Despertando dolores enterrados
Dolores ausentes
Así te marchas
Al compás de las matracas
Y bebiendo el corazón de la chicha
Que amparó tus penas
Así te marchas
Con la música en tus manos
Agitando sus pañuelos
Y despertando sus voces
Mientras te alejas
Tu voz estalla en el horizonte
Para decirle al mundo
No quemen mi sombra
Ni la de mis hijos
Para decirle al mundo
Que nadie pudo salvarte del suplicio

ODA A LA MUERTE

Han apuñalado mi alma
En el amanecer del fuego
En la hoja del cuchillo
Se desangró mi rostro
Mi cuerpo
Se descuartizó en su sombra
Y mi lengua
Se estranguló en mi dolor
La noche
Desmayó en mi angustia
El día
Se congeló en el invierno de mis huesos
Y el viento
Se enredó en el atardecer de mis lágrimas
Han apuñalado mi alma
En las llamas del crepúsculo
En el adiós de sus cenizas
Se desgarró mi nombre
Y mi voz estalló
En la flauta del viento
Jilgueros de luz y de sombra
Vuelan al rededor de mi tumba
Descienden al gesto de mis huesos
Y llegan al olvido de mi rostro

LA DESPEDIDA DEL POETA

Mi cuerpo
Es el tiempo
La distancia
Y la desgracia
Es el dolor que dobla
Chilla
Muerde
Aloca
Es el espectro
Que afila y bebe melancolías
Dolor matador de fuegos
Tentador de vinos
Quita tus manos
De mi cuerpo
Sin cuerpo
Quita tus sueños
De mis sueños
Sin sueño
Quita tus males
Que devoran mi cerebro

Soledad
Compañera de mi vida
La que alargó mi tiempo
Y dobló las horas de mi escritura
Juntos moriremos
Y sólo tú despertarás mañana
A tocar las campanas del silencio
Y sembrar flores
En los jardines de los poetas
Cuando la aurora anuncie tu regreso
Te pondré tus ojos
Cuando tu esqueleto se asome a la puerta
Te vestiré de carne
Cuando fluya tu sangre
Te pondré el corazón
Y junto a ti
Despertarán nuevos versos
Y jamás olvides
Que los poetas
También florecen
Después de muertos
Reloj dueño del tiempo
Canto de minutos
Y de horas
Así me marcho
De mi cuerpo
De mi edad
Y de mi nombre

biografia:

María Joaniquina
[Oruro, Bolivia, 1957]. Enfermera, poeta y aficionada a la composición plástica. Trabaja como asistente de laboratorio. Participó en el Primer Encuentro de Poetas y Narradores Bolivianos en Europa [Estocolmo, 1991] y colaboró en la revista literaria Contraluz. Tiene poesías dispersas en antologías, periódicos y revistas de Suecia, Bolivia, México y Chile. Ha publicado: m℮tamorfosis del silencio [1992] y Adagio de luz mojada [2004]. Reside en Estocolmo desde 1977.

 

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