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Edgar Ramirez Mella
Nacionalidad:
Puerto Rico
E-mail:
Biografia
TENA QUE SER LA LLUVIA
En recuerdo del amigo
y poeta Luis Carta.


Tena que ser la lluvia,
raudal de nubes furiosas,
llanto en el viento, cancin del norte;
la lluvia cristal, tamborcito de hojalata sobre el techo,
lquida culebra de las cunetas de ciudades hambrientas,
llamando a mi corazn que vidamente
devora el tiempo como a una fruta tierna.

La lluvia, enemiga del polvo insistente sobre el librero,
cae copiosamente, se instala bajo el sol,
traspasa las suelas de mis botas, toca mis pies,
-elctrica humedad del aire-,
mientras disea un arco iris;
la lluvia lija los huesos de los cementerios,
se troca amante, de aquellos que partieron
con todos sus velmenes hinchados,
por los abscesos del amor, enfermos por el beso
y su pasin incierta, pero clara
como las recin abiertas gardenias del balcn.

La lluvia, no saba yo que traa tus mensajes
y esta tarde me encontr con la noticia:
el loco desenlace que me hace ms pobre an de lo que he sido;
la lluvia, no saba yo que me traa susurrando
tu nombre de poeta; tus trucos de gitano y saltimbanqui
se quedaron cortos con sta.... tu fuga permanente.

Oh, viejo amigo! Nuestras soledades se saludan
todava frente al mar de Caguabo,
yo corro a la montaa en busca de algn bar con vellonera
que sepulte la historia, mientras t, quedas solo
sobre la roca en la orilla, como un pequeo prncipe de cuento,
llorando por su espada de madera que ha perdido
y su corcel de estrellas.

La lluvia, no saba yo que hablaba del adis ms duradero:
quedaba absorto y no entenda ni escuchaba yo tu voz desde tan lejos.
La lluvia, no saba yo que me traa
el eco de tu adis involuntario,
amante interminable de esos ngeles locos
con que el cielo nos castiga,
y no caa yo que era un telegrama
escrito con la sangre, esa sangre
con que solas escribir cada poema,
un S.O.S. desde el asedio de las soledades.

Dos semanas hace, -me aseguranque
marchaste hacia tierras ms ligeras,
y la lluvia lleva dos semanas golpeando las persianas
y no saba yo, que eran los nudillos de tu mano de lquenes y hierba,
y no saba yo, que eran tus brazos de pescador callado,
y no saba yo, que era tu alegra
como una manzana y una mandarina ebrias,
y no saba que eran los juglares con lades y vihuelas
entonando las canciones olvidadas,
y eran de pronto golpetazos sordos
como la muerte de esos humanos dioses,
y eran el nardo que creca vertical en tu jardn
y esos labios gruesos, que pusieron lmites al mar.

Yo haba salido a buscarte,
y me decan que ya t no vivas,
en tu casa, en nuestra casa de peces voladores,
conchas y abanicos marinos, en tu casa,
en nuestra casa de horizontes de sal
que la luz no cesa an de golpear...
Yo que estaba planeando nuestro encuentro,
escogiendo el vino,
como si fusemos dos amantes de novela barata
que el destino alejara mucho tiempo atrs.

La lluvia, raudal de recuerdos agolpados,
alegres, sbitos y crueles;
ahora que me han dicho que la muerte se enred con tus cabellos,
quedo en silencio escuchando la lluvia,
-arpa en el viento, clavicordio en el mar-,
atento a tu voz, humilde como el mimbre
y altiva como la piedra ms dura que cayese del cielo.

***

YA QUISIERA YO

como la paja cuando
la levanta el mbar
Santa Teresa de Jess.

Ya quisiera yo,
no, no se dan por estos das,
esos raptos, embebidos como andamos
de desorden en desorden, en este horizonte
de pestes y de llagas,
de ruina en ruina sobre los muertos de cada amanecer,
de bar en bar, al trote de las lunas,
-de esos rones dulces en las noches.

Cobijados debajo del recuerdo:
aquel paisaje, -destellos en la orilla plateada-
las dulces -y jugosas- peras,
robadas del huerto de las rsulas,
en la ribera del Tormes;
aquellos juegos y fugaces
bocas de ninfas y de faunos en las zarzas;
al atardecer, entre el croar
de las ranas y los erguidos juncos.

Si hay tiempo para la criatura,
es en el hedor del tiempo ido;
-los crmenes del espanto erizndonos,
sacndonos los ojos, la inaccin-
sobrevivir las guerras del hombre
o al horror que se ha creado,
tierno aliento desbordado de los cementerios,
y la alienacin de los trabajos que nos pudre.

Ya quisiera yo, como en un cauce
que a su paso todo arrastra,
perderme en esa vida deslumbrante de la luz:
instantes de eternidad como vahdos,
sentir ese mstico jazz, abisal, del firmamento,
-como la paja cuando la levanta el mbar-
temblar como poseso y arder,
furiosamente arder, en ese fuego que todo lo consume.

***

POEMA DE LA DAMA BOBA

Vanidad sube a la azotea:
punzada en el taln, grito en la nube,
tendn de Aquiles y ptalo rojo.

Vanidad vbora en la sangre ebria,
entonces los sucesos ms inesperados:
Altazor y la realidad encrudecida,
el fro polar de las estrellas
sin mar ni norte.

Un paso atrs es buenos das!
un paso al frente, una proposicin obscena;
si rasco mi oreja derecha
con la mano derecha: sexo oral ;
si rasco mi oreja derecha
con la mano izquierda: los patos salvajes
no sabrn ya migrar
y por supuesto, la temporada de caza
se extender todo el ao.

Si tuerzo mi boca,
sin fruncir el ceo,
las anguilas no encontrarn su camino
hacia el Mar De Los Sargazos,
y por supuesto, los ros
de las zonas templadas
llorarn tanto que quedarn secos y exhaustos,
y los desiertos se multiplicarn
sobre todas las ciudades
de los pases desarrollados.

A sotavento, si rasgo mi tnica,
un ejrcito de cadveres azotar las islas,
y si piso aquel umbral,
que todos conocis,
-donde la sombra habita permanentemente-
los trpicos caern en su ciclo glacial,
y un fuego glido echar a perder las rosas.

Por ello y algunas cosas ms,
cierro los ojos,
cruzo mis manos,
y no me rasco ni camino.

Vanidad baja a los stanos de palacio,
no hay dolor, slo polvo y telaraas;
la cripta del rey de corazones
y el rey de espadas fue profanada
durante la ltima revolucin de los escribas,
y ha quedado un olor a almendras con caramelo permanente.

Vanidad vbora se esconde debajo de las piedras
y no prueba el vino,
por ello la calle hoy est tranquila
y se detiene la historia:
IN MI BLE.
TER NA

_________

Del libro Estacin De Lirio
Isla Negra editores, San Juan, PR, 2006


biografia:

Edgar E. Ramrez Mella
, nace en Puerto Rico, el 15 de julio de 1954. Estudi literatura comparada en la Universidad De Puerto Rico; es pintor y poeta.
Fue cofundador y coeditor de las revistas literarias, Lagarto Verde y Detrs De La Pared [CAAM] en las dcadas del 70 y 80. Su poesa ha aparecido en revistas de Mxico, Santo
Domingo y Puerto Rico... Aparece en dos antologas poticas del pas, Pulso De Poesa, Antologa de Poesa Premiada [1981-90] del 1990, editorial ICPR, Mayagez, y El Lmite Volcado, 2000, Isla Negra editores; tambin esta includo en las antologas: Sensibilidades [otoo-invierno 2002], de Alternativa Editorial, Ourense, Espaa; Canto A Un Prisionero de la editorial Poetas Antiimperialistas de America, Ottawa, Ontario, Canada, 2005; y Nueva Poesia
Hispanoamericana, Lord Byron Ediciones, Lima Per, 2004 y 2005. Tiene tres poemarios publicado: Mquina Emotiva y Estacin De Lirio con Isla Negra Editores y Marginalia en Lulu.com

 

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