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Enrique Orlando Rivas Celis
Nacionalidad:
Perú
E-mail:
cero1724@hotmail.com
Biografia

Enrique Orlando Rivas Celis
Piura- Chulucanas. 

Nací el 09 de febrero de 1959 en los afluentes de río Amazonas de la ciudad Iquitos-Perú.Mis padres son Don Crescencio Rivas Imán y la Sra Nelly Celis Gonzales. Alos dos años de edad, por el trabajo de mi padre nos trasladamos a la ciudad de Piura en donde inicie mis estudios primarios en la escuela 'Juan Palacios Pintado' de esta ciudad y luego complete mis estudios secundarios en el Colegio 'Agropecuario'. Posteriormente me incorporé al Servicio Militar Obligatorio sirviendo a mi patria en el Batallón de Intendencia de la ciudad de Piura en donde ascendí al grado de Sargento 2do. Tenté ingresar a la Policia sin resultados positivos.En 1984 ingresé a la Universidad Nacional 'José F. Sánchez Carrión' de donde egresé como Lic. en Educación en la especialidad de Lengua y Literatura comenzando a trabajar en varios pueblitos de la serranía de Piura. Actualmente ostento el cargo de Subdirector de la Institución Educativa No. 15022 'Juan Palacios Pintado' de la ciudad de Chulucanas. Gané el primer puesto en el curso 'Valorando al Maestro' en el año 2003 con el poema Maestro Libertad y actualmente comparto algunops poemas en Foroarte en donde me encuentro inscrito desde este año.Me encuentro casado con Doña Raquel Sarela Perla de Rivas quien es también docente de cuya unión tenemos tres hijos: Enrique Javier, Gustavo Adolfo y Emmanuel Raúl de 22, 19 y 13 años respectivamente.

 

ODA AL PROFESOR

 

A mi profesor de primaria: Héctor C. Oballe Ramírez.

 

Siempre merecerás

Mi respeto y admiración

Profesor

Y he querido homenajearte

Este día,

Con estos versos sencillos

Así como   lo eres tú.

Que vas dejando

En tu vida

Tu rastro sempiterno

En cada niño que tus manos divinas moldea

Cual artesano prodigioso

Y que  Dios  puso a tu lado.

Dichoso  tú, profesor

Que tienes ese maravilloso Don

Que te ha dado la vida

De tener millares de niños

Transformándolos.

Poniéndoles a ellos

Un poquito de ti

Hazles personas nobles profesor

Enséñales con alegría

Para que ellos nunca te olviden

Cuando les acompañes de la mano

Y los entregues a la vida

Para que se defiendan solos

No es tarea fácil

La tuya, profesor

Y tu misma profesión

Te va exigiendo

Ser el mejor de tu grupo

El líder

Entre tus amigos

Tienes que hacer algo

Por tu ciudad, región y  país

¡Cómo te admiro, profesor!

Cuando estás en alguna organización

Cualquiera,

Liderando un grupo

Buscando mejoras y cambios.

Participando

Tratando de llevar la felicidad

A alguien que sin conocer ayudas

¡Cómo te admiro, profesor!

Cuando las personas acuden a ti

En busca de un consejo

Y tu palabra llena de sabiduría

Los conforta y parten  alegres y felices

Agradeciendo tu franqueza

Desinteresada

¡Cómo te admiro, profesor!

Cuando veo que te diriges

A tu trabajo, temprano

Con todas tus  preocupaciones a cuestas

Y  al ver

A tus niños en el aula

Dejas a un lado  tus tristezas

Y te olvidas  de ellas

Y  les recibes con  una reconfortante

Y franca  sonrisa

¡Cómo te admiro, profesor!

Al acostarte tarde la noche

Preparando tu clase

Y cansado aún

Te duermes pensando en ese mañana

Distinto que llegará

Algún día

En que el mundo reconozca tu verdadero sacrificio.

¡Cómo te admiro, profesor!

Al viajar en cualquier medio

Cuando tu trabajo es distante

Y la gente de aquel pueblito

Olvidado y alejado

Se alegra al verte llegar

Porque traes consigo

La felicidad y el adelanto

Te admiraré siempre

Cuando a pesar

De tus limitaciones

Compras un libro,

Persigues un sueño,

Estudias sábados y domingos,

 Incansablemente,

Todos hemos tenido, un profesor añorado

Que nos deleitaba en nuestra niñez

Con sus narraciones y cuentos

Y nos transportaba a un mundo

Bello, maravilloso y sublime

No habrá en el mundo quien te suplante

Profesor

Y por eso te admiro

Y te rindo pleitesía

Para que no te venzan con facilidad

Los enemigos del progreso

Y luches  por la injusticia

Permanentemente

Siguiendo el itinerario

Del profesor

Aguerrido.

Luchador

Innovador.

 

 

LA VISITA

                                 A mi padre y hermano Raúl, con todo cariño…

En las vacaciones de febrero hemos ido a visitar, mi papá y yo, a mi hermano Raúl.  Él vive en Talara y decidimos ir en su auto a la playa de Lobitos que queda a una hora de allí. De ese puerto tengo vagos recuerdos de mi niñez pues allí vivimos cerca de tres  años. Se  me aparecen con frecuencia  en mis sueños, el mar, la playa, las olas,   esos bellos recuerdos  infantiles, cuando paseábamos por la playa seguramente con mis padres  y con mi hermano mayor Raúl. Él, más avispado, que yo, por llevarme cerca de un año y medio de diferencia era el que siempre tomaba la iniciativa y,  en ese recordar me veo   metido en  el agua del mar que queda retenida después de una marea, y que llenan  las depresiones  rocosas que circundan la playa y que el incesante golpe de las olas ha formado concavidades en ellas que se asemejan a piscinas pequeñas formadas especialmente para infantes y niños y que brindan una aparente seguridad.         

Recorrimos  las casas antiguas  construidas de  madera que  lucen desoladas y tristes por su abandono al haberse ubicado los actuales residentes en otro lugar denominado Nuevo Lobitos que tiene una impresionante y atractiva playa que es visitada por millares de veraneantes.  En el viejo Lobitos, por así llamarlo, han quedado solamente, algunos residentes que se niegan a abandonar sus viviendas con algunos visitantes ocasionales y entre ellos había un grupo de surfistas jóvenes  que habían hecho suyas  algunas  casas abandonadas. Era gente aparentemente de otros lugares por su manera de hablar y vestir. Mi papá fue rememorando su pasar por éste desolado lugar y nos decía, señalando con el dedo, en qué lugar había estado el mercado. En un descampado existió en alguna época el barrio policial del cual no había ni rastros. Mas allá se ubicaba el colegio, del que había solo escombros, cuyo director el profesor Don Víctor Herrera Meoño (mi papá tiene una facilidad admirable para recordar los nombres), le tenía un singular aprecio y al que finalmente le pidió que sea el padrino de sus  dos hijos al que él accedió gustoso. Por el otro lado se encontraba la capilla,  también de madera, en aparente buen estado que lucía en su puerta principal cadenas oxidadas con un enorme candado y que guardaba, aun en su interior, los santos a quien nadie visitaba. Y pensaba en este tránsito por éste lugar y poder regresar, por el túnel del tiempo, como en el cuento de Renato Cisneros y estar presente en ése año de 1960, en el preciso momento que llegaba este matrimonio joven a éste puerto de Lobitos, conformado por dos asustados niños, que veían el mar por primera vez, acompañados  de sus padres jóvenes y con muchos sueños. El padre vestía orgulloso el uniforme de la Benemérita Guardia Civil del Perú y su comando  le facilitó las instalaciones del barrio policial para que allí se instalen. Decirle a éste  novel policía, quien siempre tenía la idea clara de trabajar en su natal Chulucanas, para velar por sus padres, que llegando a su pueblo iba a separarse de su adorada esposa y que sus hijos iban a sufrir mucho las consecuencias de ésta separación. Poder decirle que se instale allí en el puerto, implorarle que  no  se vaya  a su terruño. Que compre una casa y una lancha, aquí la vida se mostraba plena y con muchas facilidades. Cómo decirle a aquella encantadora mujer joven y bella, que tenía un gran apego por los suyos, que producto del destino  iba a sufrir mucho  y que su matrimonio, aparentemente sólido, se iba a ir a la ruina y que iban a tener dos hijos más en ese lugar para que luche siempre por su matrimonio. Que le convenza a su esposo a pernoctar allí. Como poder decirle a ese pequeñuelo (mi hermano) que iba a salir joven de Chulucanas, en busca de trabajo y que la vida le iba a sonreír al encontrarlo, trabajando en las plataformas marinas, en los pozos petroleros del alta mar, con un buen sueldo semanal y que iba a tener un carro e iba a radicar en Talara y allí formaría su hogar y que iba a tener cinco hijas. Creo que no está aún en la capacidad de entenderme. Y por último, como poder explicarle al otro pequeñín que se iba a ir al ejército cuando joven, que iba a tener una gran habilidad jugando futbol y que aproveche ese don y que también iba a tentar ingresar a la policía pero su futuro estaba designado a ser docente y que encontraría en un pueblito olvidado de la serranía,  donde lo enviarían a trabajar, a su compañera, también docente e  iba a tener tres hijos varones  y no iba a salir de su tierra natal. Sí, creo que será mejor que no se los diga. Como les contaba, fuimos en las vacaciones a visitar a mi hermano Raúl…

 

Semblanzas

 

EL TÍO ANDRÉS.

(In Memorian) 02-08-1987

 

El tío Andrés fue el mayor de los hermanos de mi padre. Siempre venía a Chulucanas de la capital  aprovechando sus vacaciones, donde vivía con mis primos .Llegaba a visitar a sus padres y a sus hermanos. Era un tipo de aspecto  fuerte, moreno, alto y corpulento. Se dejaba crecer el bigote. Tenía las patillas  muy pobladas de canas más no su pelo que era negro, crespo y abundante. Sus cejas eran muy espesas y largas que le daban un aspecto singular. Sus ojos eran  negros, achinados y muy vivaces. Irradiaba mucho respeto cuando le veíamos. Su voz era sonora, fuerte y muy acentuada. Trabajó por muchos años en la capital en la  empresa Electrolima que quedaba en la quinta cuadra de la Av. Colonial en el centro de Lima donde ingresó como obrero y trabajaba por  turnos y cuando le tocaba de madrugada, se levantaba muy temprano y ponía pasillos y música  muy triste del sur  que le hacía recordar su vida cuando salió de Chulucanas especialmente de “Los Errantes”, “Ay, huérfano pajarillo/ porque has venido a tierras extrañas/alza tu vuelo y vamos a Ayacucho/ donde tus padres lloran tu ausencia/”un grupo muy sonado en esa época y se enternecía como un niño y lloraba con frecuencia. Toda la gente lo saludaba con respeto:”Tío Andrés”. Y él les respondía con una amplia sonrisa.”Hola sobrino”. Nosotros le acompañábamos  por las madrugadas hasta la Av. Túpac Amaru  Junto  con mi primo Andrés Polo y se iba alegre cuando subía  al bus que lo llevaba  al centro de Lima donde quedaba su trabajo y desde adentro se despedía levantándonos la mano. Tenía un corazón muy noble, le gustaba ayudar a la gente pobre y humilde. Odiaba a los que se aprovechaban de su poder para enriquecerse. Tuvo siete hijos: Norma, Elva, Esmeralda, Carmen, Yolanda y Carmen Rosa , y el último  fue varón al que bautizó como Andrés Polo y fue uno de sus hijos preferidos al que no descuido en ningún momento y más aún cuando ingresó a la Universidad de San marcos que lo hacía sentir muy orgulloso. Iba a luchar por ese hijo que tenía un alma muy generosa y era muy respetuoso. Cuando mi primo Andrés venía en el micro y veía a una dama o señorita que venía de pie y el sentado, a pesar que el tramo era largo desde el centro de Lima hasta Comas, él  le cedía el asiento sin pensarlo dos veces. Otros no lo hacían o  se hacían los dormidos.

Siempre mis abuelos recibían encomiendas que enviaba el tío Andrés pues nunca se olvidó  de ellos. En muchas oportunidades en épocas de vacaciones íbamos a la casa del tío Andrés. Su casa la había construido de material noble con mucho esfuerzo. Tenía sus comodidades. Allí vivía con sus siete hijos. Había quedado viudo hace muchos años. A pesar que hizo lo imposible para que su esposa Josefina Nima Cruz  lo siga acompañando, no pudo salvarla de una penosa enfermedad. Poco la conocí a mi tía Josefa quien era una persona muy buena y amable. El tío Andrés se había dedicado en cuerpo y alma a sacar adelante a su familia. Era muy respetado y querido en el barrio del Jr. La Unión. Allí tenía vecinos muchos de ellos de color y también familias que se habían asentado allí provenientes del sur y vivían en las faldas de los cerros próximos a la casa.

Cuando íbamos le gustaba compartir la mesa con toda la familia y allí nos impartía consejos sobre la forma de vida de la capital. Que teníamos que ser muy prudentes al pasar las pistas, especialmente la Av. Túpac Amaru que era de doble vía y los carros pasaban veloces a cada momento. Mirar a ambos lados pues no había semáforos. Y cuando saludemos a las personas le apretemos fuertemente la mano con energía y mirarle a los ojos a nuestro interlocutor y decir nuestro nombre con voz  fuerte y varonil. También nos decía que en la capital había mucha desigualdad y pobreza y gente que se acostaba muchas veces sin comer, así como pululaba la delincuencia y la prostitución.

Le gustaba mirar a las chicas simpáticas que se cruzaban por su camino y les decía algunos piropos y ellas le regresaban a mirar un tanto sorprendidas. No le gustaba ver a la gente ociosa y cuando llegaba a la casa ya teníamos  que haber hecho la tarea que él nos dejó antes de irse a su trabajo. Siempre nos decía que teníamos que estudiar alguna profesión y que las cosas se adquirían en el mundo con mucho trabajo y perseverancia. Veía pasar las avionetas  que pasaban al aeropuerto de Collique que quedaba cerca de allí y nos decía:

”Ese aparato  lo pilotea  una persona tan igual que nosotros. Imagínense ustedes piloteando uno, sería una maravilla para toda la familia. Que me pasen la voz ustedes del aire  o lleguen a Chulucanas y lo vean desde lo alto”. Era muy ocurrido mi tío pero, nos lo decía para darnos a entender que todo en la vida se logra a base de estudio y perseverancia así como tener algún objetivo en la vida y que nada es imposible.

Se casó nuevamente con una chica linda, menor que él. Era alta y amable. Él le decía “la mami”. Sus hijos no estaban de acuerdo con esta unión pero, él les explicaba que aún se sentía joven y quería rehacer su vida y tener una compañera que le cuide en su vejez.

Pasaron los años y mi tío Andrés se jubiló en la empresa donde trabajó desde joven. Más de treinta años cumplió en ella y ya se sentía cansado y tenía nuevos  sueños y esperanzas para disfrutar de su jubilación. De su tiempo libre. Disfrutar al lado de su nuevo amor. Visitar a sus padres en su añorada Chulucanas. Gozar de lo que más le plazca. Pero la vida le tenía guardada una  trágica y desagradable sorpresa.

La empresa no le depositaba lo que le correspondía de acuerdo a ley de su tiempo de servicio. Era un monto considerable pues era trabajador de la ley 20530 y tenía sus ahorros en el sindicato. Un día le comunicaron que se acerque al banco que ya le había depositado su dinero. Bajó temprano. Iba tranquilo y sereno haciendo planes desde las cinco cuadras que le separaban de la Av. Túpac Amaru de su casa. Venía pensando que al fin se iban a cristalizar sus sueños y podía regalarse todos los caprichos sin tener que pensar que iba a llegar el lunes y de nuevo a trabajar. Podría visitar a sus padres y hermanos. Pensaba en sus hijas, que tenía que ayudarles como buen padre que había sido siempre. Le cambiaría la lápida a su padre Don Polidoro Rivas Castillo tal como le había conversado telefónicamente a su hermano Crescencio. Siempre  había admirado a su hermano, ese buen policía que trabajaba en Chulucanas. Lo admiraba porque él conocía a otros policías que no eran honrados y sabía que este su hermano menor si lo era. Cuando recibía sus cartas que se enviaban de manera frecuente, admiraba su letra cursiva y se enternecía con su manera de expresarse y se lo hacía saber a sus hijos. Las guardaba todas las cartas  y las releía  y se emocionaba tanto que sus ojos se le llenaban de lágrimas.

Llegó a la avenida Túpac Amaru. Pasó raudo  delante de un micro que se había estacionado bajando pasajeros y con rapidez quiso ganar el otro carril y cruzó, casi sin pensar, intempestivamente…

Solo sintió un  fuerte y agudo golpe seco, como si alguien lo levantara y lo soplara como una pluma y fue a parar a una veintena de metros más allá. Fue un golpe  imprevisto, terrible, rápido y brutal Un camión había aparecido de improviso y lo había atropellado. Veía su vida como en una película. Su niñez, llena de necesidades. La chacra, sus padres, sus hijos aparecían como en un largo  y eterno sueño. Allí estaba también su esposa Josefina y se extrañó al verla de un blanco resplandeciente, mirándolo con una amplia sonrisa, caminando hacia él, extendiéndole los brazos.

 Las personas que lo conocieron fueron a avisar a sus hijos. Cuando llegaron ya lo habían llevado al hospital de Collique que quedaba cerca de allí. Su corazón, ese noble y fuerte corazón que tenía y que luchaba por no dejar de palpitar no soportó el mortal golpe y dejó de latir.

Así pasó por éste mundo mi querido tío Andrés, dejando en una desolación sin nombre a sus hijos, su madre, sus hermanos y los que tuvimos la oportunidad de conocerle. Hoy, ya está en el cielo junto a sus padres y esposa. Estoy seguro que desde allá donde se encuentra,  estará siempre protegiendo a sus  amados hijos por quienes luchó incansablemente para que sean felices y sigan su ejemplo por que fue un padre ejemplar y su recuerdo vivirá siempre con nosotros hasta el fin de nuestros días.

 

Tu sobrino que nunca te olvidará:

Enrique Orlando Rivas Celis.

Con todo cariño para mis primos  Andrés Polo, Cuchita, Yolanda, Carmen, Elva, Esmeralda y Norma Rivas Nima y familia.

 

 

Oda a Marleny
Martes 21 de julio del 2009
Hora: 11.00 a.m.
[in memorian]
a Marleny Magaly Quiroga Villaseca


De nuevo,
llegas
tristeza
a golpearme
en lo más profundo,
sin misericordia,
donde duele
intensamente
De nuevo llegó,
la muerte
a visitarnos
vestida de llanto y luto.
Ya la había visto
últimamente llegar
a escondidas
a su cita ineludible
a llevarse a varios amigos.
Esta vez
llegó de lejos
su tenebroso manto
pero igual
nos acongojó,
la noticia:
Marleny
había muerto
misteriosamente Comprendí
la fragilidad de la vida
Entendí
cuan pequeños somos
ante los designios
de Dios.
Pero tú, Marleny
anticipándotele
viniste a despedirte.
Nos regalaste
tus últimas alegrías
tus sonrisas y tus penas
No quisiste partir
sin llevarte
los recuerdos
de tu niñez
la sonrisa última
de tu madre,
¡Como extrañabas
a los tuyos.!
Seguías siendo
esa bella muchachita
espigada, esbelta, respetuosa
dispuesta a ayudar
sin esperar
nada a cambio-
Seguías siendo
aquella niña
que partió un buen día
llena de expectativas
y de sueños-
Y los cumpliste
al traer al mundo
tres bellos niños
y en tus sueños
los veías fuertes
y apuestos.
Ya jóvenes
y profesionales-
Seguías siendo
aquella niña
muy detallista,
de gran corazón
y de sonrisa angelical.
Hoy has partido,
Marleny
y nos has dejado
renegando
ante ésta fatalidad
tan incomprensible
que no lo admite aún
nuestro primigenio razonamiento-
En fin, Marleny
solo somos pasajeros.
en éste valle
de lágrimas
Espéranos
sin inquietarte
que cuando menos
lo pienses
estaremos juntos
nuevamente
sin afligirnos
ya de nada.

Autor: Enrique Orlando Rivas Celis.

LA VOZ DE NUESTRO COMANDANTE

Al Cmdte Miguel Montenegro Castillo.

In memorian
Señor presidente
señora ministra
señor premier
Aquí estamos
en fila
nosotros
los veinticuatro policías
muertos.
esperando su fría llegada
en éste oscuro rincón.
Sabemos que van a venir
en cualquier momento.
No nos lleva el odio,
ni el rencor
a esperarles.
Simplemente,
les queremos preguntar
por que tuvo que pasarnos esto
si nosotros,
confiamos en ustedes
Para eso los han elegido,
para que sean
nuestros gobernantes
y lo hagan con sabiduría
La patria es de todos.
Estábamos dispuestos
a dar nuestra vida luchando
con otros enemigos y no de ésta manera
tan estúpida.
Sería conveniente
que escuchen al pueblo
antes que quieran
expropiarla o venderla
a las empresas internacionales
que contaminan nuestros ríos
y matan nuestra vida.
Nosotros
eternamente,
Aquí estaremos
sin sueños.
Ya no nos asusta
absolutamente nada.
Ya no le tememos
a la vida ni a la muerte-
Sin embargo
cuando vimos
que caíamos
sin explicación,
Cuando veíamos
que nos arrancaban
nuestro glorioso uniforme
y nuestro armamento
intuimos
que ustedes
no habían hecho
lo correcto.
No nos cansaremos de esperarles
en ésta burda posición
grotesca
para hacerles
dos sencillas preguntas:
“¿Porqué no pensaron
que teníamos una hermosa familia?
¿Por qué cortaron nuestros
Sueños?
Y luego,
que nos contesten
les invitaremos
a que nos alivien
este inmenso dolor
en nuestra gargantas degolladas,
en nuestros pechos acribillados
y nuestras espaldas perforadas
Y que nos ayuden
a buscar nuestros zapatos
y nuestro uniforme
por el monte,
por que sentimos
un frío terrible
y una tristeza sin nombre
aquí en lo profundo
de nuestro dolido corazón.

AUTOR: Lic. Enrique Orlando Rivas Celis
Con todo cariño para sus familiares.


!MAESTRO LIBERTAD!

Al principio del camino, cuanta sombra proyectabas.
!Oh! maestro, cuanta fuerza irradiaba de tu faz.
Cualquier reto lo vencías, todo reto derrotabas,
y luchabas por la vida, la justicia y por la paz.

Esa fuerza, ese coraje, ese espiritu salvaje,
negras sombras peligrosas, las quisieron derrotar;
mas tus sabios pensamientos, llenos ya de aquel bagaje,
y la experiencia de la vida, las supiste enfrentar.

Hoy maestro que te encuentras, en la mitad del camino,
muchos otros ya se inician como tú caminar;
!Dales fuerza con tu ejemplo,hazle ver ya su destino!
!Que construyan nuevas rutas, dejen ya de aletargar!

Hazles ver tu gran tesoro,el arte hermoso de enseñar,
guía a todos por la senda de la justicia y la verdad;
y al final de la jornada tienen todos que exclamar,
esa palabra tan bella, tan divina: !LIBERTAD!

A GONZALO

Docente de la IE No. 15022 'JUan palacios Pintado'-Chulucanas, Piura-Perú
Ganador del Concurso de Cumananas en Morropón Cuna de las cumananas.


I

!Oye Gonzalo Vicente!
!Qué sorpresa nos has Dado!
Dicen que a los morropanos,
buen 'sopapo' has propinado.

II

Llegaste hasta el 'Santa Rita'
a medirte con su gente.
Todo 'Juan Palacios' grita:
!Qué serrano tan valiente!

III

Todo Morropòn murmura,
-¿Y ese ?- se preguntaban-
¿No sabe que aquí no duran?
!Qué feo se equivocaban!

IV

Pero que tema tocaste,
nos llegó al corazón.
¿Y que mas ellos querían?
!Si trata de la irrigación!

V

Nunca tú te detuviste,
con cada palabra versada.
¿Oye Gonzalo, viste?
!La gente quedóse alelada!

VI

Hoy Gonzalo te dedico,
éstas breves cumananas.
!Hubiera sido más rico
traernos dos morropanas!.

A CARLOS

In memorian.
[ muerto el 02-03-97 por una bala perdida en un confuso accidente cuando cursaba el 6to grado básico y cumplía 12 años]


Cuando me lo contaron
sentí el frío terrible
de las cosas
tristes
que nos dicen,
así de sorpresa.
Carlos,
te habían herido
mortalmente,
en tu tierno corazón,
tan inocente.
Caíste,
como un clavel.
¿Qué me pasa?
te preguntabas
¿Por qué me desangro?
te decías.
Se te escapaba la vida
rapidamente...
Hoy te recuerdo,
tan serio,
al salir de paseo
primaveral,y
por subir al bus.
Carlos,
se te desabrocho del cuello
tu collar de chaquiras,
y como niño que eras,
te pusiste muy triste
y ya no querías ir.
Detuvimos el carro
y todos ayudamos
a ubicarlas y
te pusiste alegre
otra vez,
y volviste a sonreir
y tu sonrisa de niño
inocente
nos contagió a todos.
Carlos,
allá donde estés
junto con Mayra Lucía*
con Brenda* y Dany*
ayuda a entender
a tus padres
esta prueba
que les hizo Dios
Por que sé que es
una prueba muy dura.
Ellos te querrán siempre
y también
enséñanos a ser
cada día mas buenos
y justos.
Carlos...
hasta pronto.
Tu profesor que te
querrá por siempre.
Enrique
* También acompañan a Carlos en el cielo en el paraíso de los niños.
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